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Érase una vez... el Spaghetti Western


¡Qué alegría! ¡Qué alboroto! La nueva de Quentin Tarantino, Once Upon a Time in Hollywood, está al caer, y de repente todos somos fans del director y los cinéfilos de twitter (que odian a Nolan y ven cine iraní) dan más la lata que las alergias primaverales.


Pero antes que Tarantino, fue Sergio Leone, cuya referencia en la manera de narrar se ve reflejada en toda la filmografía del director de Tennessee. En la que será su novena película, solo con el título nos trasportamos a ese Érase una vez en América, la obra maestra de Sergio Leone de 1984. Durante la trayectoria de Tarantino, son muchas las influencias del spaghetti western, especialmente de Leone y de su famosa Trilogía del dólar, con Clint Eastwood en el papel de “Hombre sin nombre”.


Para la presentación de los personajes antes de un enfrentamiento, Tarantino utiliza primeros planos de los rostros y de las armas que van a utilizar; pues bien, cuando en Kill Bill: Volumen 1 (2003) Uma Thurman se enfrenta a Chiaki Kuriyama, la escena nos transporta a un duelo al más puro estilo leoniano, con esos primeros planos intercalados de rostros y revólveres, cada vez más rápidos y dinámicos hasta que da inicio el combate. También el inicio de Kill Bill: Volumen 2 (2004) , con el rostro de Uma Thurman ensangrentada, nos recuerda ese rostro de Clint Eastwood deshidratado en el desierto, anticipándonos en ambos casos la sed de venganza de los personajes.


En El bueno, el feo y el malo (1966), tercera película (y en mi opinión, la mejor) de la Trilogía del dólar, hay una canción que suena en dos momentos concretos: cuando Rubio (Clint Eastwood) comparte su cigarro con el soldado agonizante casi al final de la película, y anteriormente, en el campamento nordista, mientras torturan a Tuco (Eli Wallach) en la cabaña de Sentencia (Lee Van Cleef). Se produce así un efecto de doble contraste que acentúa tanto la violencia de la paliza como la tragedia de la guerra, desembocando en lo que Michel Chion denomina efecto anempático, una experiencia donde “la música, tras una escena particularmente dura, afirma su indiferencia, continuando su curso como si nada hubiera pasado”. Este recurso, que también vemos en Érase una vez en América, tras la violación de Deborah, va a ser retomado por Tarantino en Reservoir Dogs (1992) cuando Mr. Blonde tortura a un policía al ritmo de Stuck In The Middle With You, en la que es (espero que popular opinion) la mejor escena de la película.



Tarantino, en Django Desencadenado (2012) hace un homenaje al Django de Sergio Corbucci (1966), desde la violencia hasta la fotografía oscura, sin olvidarnos del tema épico que da apertura y cierre al film. Los odiosos ocho (2015) también es un homenaje al spaghetti western y en especial a El bueno, el feo y el malo. La película comienza con una intro muy similar a la del western de Leone, y durante toda la película hay planos que toman como referencia planos del film, especialmente planos de Sentencia que son recreados en la película por el personaje de Major Marquis Warren (Samuel L. Jackson). También grandes planos de la inmensidad del desierto van a ser recreados en la nieve en Los odiosos ocho. Además, la clara referencia ya se anticipa nada más empezar el filme, pues la apertura de la película se hace con música de Ennio Morricone (compositor de la BSO de la Trilogía del dólar).


¿Volveremos a ver trazas de spaghetti western en Once Upon a Time in Hollywood? Tendremos que esperar hasta junio para saberlo, pero las expectativas son altas. Se podría decir que se trata (con perdón de Scorsese y The Irish Man) del acontecimiento cinematográfico más esperado del año.



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