• Javier Valera

70SSIFF: Festival de San Sebastián (II crónica)

Más películas vistas en San Sebastián. Algunas buenísimas, otras correctas, algunas que ojalá olvidar pronto.


La segunda jornada del festival, la del sábado, comenzó con una cinta correcta: El suplente. Dirigida por Diego Lerman, es una historia que se ha contado ya en demasiadas películas pese a que la trama toque diversos temas diferentes entre sí. Podría ser esto una especie de Merlí o HIT argentino, de profesor que cambia la vida a sus alumnos, se involucra demasiado y la relación cruza la línea de lo profesional. Todo eso ya está del todo explotado en otras cintas; no sorprende, el añadido de que se introduzcan conflictos y drama social es en parte curioso y salva el filme pero no deja de ser un título normal, uno más de tantos otros.



Después, en la sección de Perlak, otro título argentino muchísimo más relevante, interesante y recomendable: Argentina, 1985 (Santiago Mitre, 2022). Si comentaba que Modelo 77 (Alberto Rodríguez, 2022) era una cinta pretendidamente comercial y entretenida e imprescindible podría decir exactamente lo mismo de esta otra: los hechos que cuenta son históricos, es una lucha sin apoyos dentro de la democracia argentina que consiguió castigar los crímenes cometidos durante la dictadura y los años anteriores a la década de los 80. La valentía de un conjunto de abogados jóvenes, sin trayectoria, para combatir contra el fascismo, contra los militares y así despertar al pueblo argentino y que fuera consciente de todos los crímenes cometidos. Las escenas documentales añadidas en la cinta son muy emocionantes, caras llenas de lágrimas, de esperanza y, al final, de alegría por ver que luchar sirve para algo. Si una película, como ocurre aquí, ataca directamente a los fachas, está todo bien, no hay problema alguno. Ricardo Darin está perfecto y durante el pase consiguió, en una escena de la película absolutamente memorable, que el público se arrancase a aplaudir su discurso. Si este título fuera a competición sería, pienso, un claro ganador del festival.


As Bestas es otra decepción de Rodrigo Sorogoyen. Dos horas y veinte minutos con un ritmo insufrible, un conflicto que se alarga más de lo necesario, unos personajes que no se hasta qué punto están bien desarrollados o caen en un cierto maniqueísmo. Luis Zahera se lo llevará todo en la temporada de premios. La película, aplaudida en el Festival de Cannes, creo que será, con el tiempo, un título menor dentro de la filmografía del director. Tiene un inicio impecable, donde presenta el conflicto, pero cuando ya el espectador sabe qué va a ocurrir luego queda aún la mitad del metraje y si no entras en la atmósfera del filme, es desesperante.


Sparta es otra vergüenza programada, ya este pasado domingo, en el festival. Más allá de la polémica surgida a raíz de las informaciones sobre que hubo pedofilia durante el rodaje, el director no ha querido asistir a San Sebastián, creo que es una película mala. No entiendo cuál es el fin, ni menos que sea algo positivo, de realizar un filme con un protagonista bastante problemático que disfruta de estar rodeado de niños, a los que protege pero la línea entre proteger y abusar de tu poder es muy invisible. Por otra parte, y sin hacer spoiler, una película que incluye a un nazi ya es despreciable.

La nueva película de Louis Garrel es una gozada. The Innocent es divertida, tierna, llena de momentos muy emotivos. Qué bonitas las películas donde los personajes se demuestran cariño y amor y son capaces de realizar cualquier locura por la gente que quieren: el inicio y el casi cierre de la película, de forma circular, es de las escenas más bellas que he visto durante estos días de festival. Podría parecer que esta cinta de Garrel es otra cosa sencilla como las anteriores que se han proyectado en San Sebastian (Un hombre fiel, en 2018, y Un pequeño plan…como salvar el planeta, en 2021) pero esta supera el nivel. Es una historia de segundas oportunidades, de decepciones, de un amor inmenso por la gente que te rodea, de revelaciones inesperadas, de escenas con una música acertada que ves con una sonrisa en la cara, de mucho amor. Es una película, en definitiva, que te deja feliz.


Forever (Frelle Petersen, 2022) es otro largometraje programado dentro de la sección oficial y perfecto para verlo en el pase de las cuatro de la tarde. Un filme ideal para señoras. No es una mala película, es fría pero porque los personajes así lo son, y es interesante ver como muestra las diferentes formas de afrontar la pérdida repentina de un ser querido, de un hijo, de un hermano, de alguien demasiado joven para morir. La manera en la que la película, gracias a una elipsis, no muestra motivos de lo que sucede puede que sea lo más interesante. Poco más se puede comentar.

Todo podría estar bien en El agua (Elena López Riera, 2022), la cinta programada en la sección de Zabaltegi que ha pasado por el último Festival de Cannes dentro de la Quincena de realizadores. Todo podría estar bien, repito, porque parte de una idea de lo más atrayente: una leyenda, una creencia religiosa, de que si te entra “el agua” en el cuerpo te vuelves loco, te seduce, te absorbe y no sabes como gestionarlo, como si te entrase un mal. Esta idea es muy sugerente pero la comparación con los desastres que la lluvia, por consecuencia el agua, provoca en Orihuela (Alicante), la zona donde transcurre la historia, o la forma de unir la mitología sobre el agua con el hecho de que la protagonista, una joven, quiera salir de su pueblo, probar suerte fuera, es débil, suena forzada todo el rato. Al realizar tantas comparaciones y metáforas algo falla, se pierde una autenticidad y un carisma inicial, las actrices protagonistas son sensacionales, y la película recorre ideas diferentes que en un conjunto se vuelve irregular, incluso cutre formalmente (añadiendo imágenes documentales, de la ciudad inundada, grabadas desde un móvil). Aún con sus defectos creo que es una buena película. Otro drama rural más.