• Javier Valera

70SSIFF: Festival de San Sebastián (Última crónica)

Los dos últimos días del Festival de San Sebastián fueron un tanto regulares pero siempre con alguna sorpresa. En la mañana del jueves se proyectó, fuera de la programación del festival, el primer capítulo de la nueva serie de Atresplayer, La ruta, que prometía más de lo que finalmente ofrece: parece que solo interese crear escenas llenas de drogas y fiestas sin demasiado contexto. Habrá que seguir viéndola cuando se estrene.


Tampoco me despertó demasiado entusiasmo lo nuevo de Hong Sang-soo, Walk Up, programado en Sección oficial. Los filmes del director coreano suelen tener un estilo y un tiempo determinado, con escenas muy largas con planos fijos, pero creo que en esta se ha superado y si no entras desde el principio, como realmente fue mi caso, puede llegar a convertirse en una experiencia nada recomendable. Siempre hay directores que amas o odias.

Luego fue el turno de lo nuevo de los hermanos Dardenne (Jean-Pierre y Luc Dardenne) Tori et Lokita, programada en Perlak después de su paso por el último festival de Cannes. Esto sí es una pornografía de la miseria y del sufrimiento, es verdaderamente miserable lo que se ve: niños que venden droga como única forma de salir adelante, personajes a los que no se les da ningún tipo de respiro, todo es sufrimiento y crueldad para ellos. Sí que es cierto que la relación que se establece entre los dos protagonistas, niño y niña que no tienen ningún vínculo sanguíneo pero se quieren como si sí es preciosa, lo mejor de la película es una escena que tienen los dos en un karaoke donde trabajan.

Corsage (La emperatriz rebelde), dirigida por Marie Kreutzer, es una película de época bastante disfrutable. Puede recordar en su tono a Spencer (2021) de Pablo Larraín pero esta no tiene tanto despliegue visual y es más clásica en cuanto a su planteamiento y desarrollo. Después de algunas películas regulares siempre está bien este tipo de largometrajes donde lo visto es más o menos lo esperado. Lo más destacado es la interpretación que la protagonista, Vicky Krieps, realiza de Sissi (Isabel de Austria), muy merecido el premio a mejor actriz en el Festival de Cannes.

Marlowe (Neil Jordan, 2022) es un título de cine negro con un Liam Nesson muy convincente e ideal para el papel. La película, estrenada en San Sebastián fuera de concurso, destaca por el ambiente artístico y glamuroso donde se ubica la trama. Me comentaron que parecía más un telefilme que otra cosa pero a veces uno se conforma con un producto correcto, con un buen guion no demasiado enrevesado y un buen ritmo, que olvidas pronto pero entretiene. Acción, asesinatos, plot twist final, para qué más.

Blonde (Andrew Dominik, 2022), la sorpresa del festival, es un producto arriesgado: por su duración (dos horas y cuarenta minutos) y por su obsesión al centrarse solamente en el dolor de la protagonista, una Marilyn Monroe interpretada de forma brillante por Ana de Armas, que es lícito pero sorprende cuando se antepone la desgracia a la felicidad que también tendría en su vida. No es un biopic convencional y eso es un plus que atrae cinematográficamente pero a veces abusa demasiado de su poder visual y de sus cambios de imagen, formatos y color. Un metraje con menos duración le habría beneficiado. Eso sí, es una película para ver en pantalla grande y no en una plataforma pero parece que eso no va a suceder. Una buena despedida del festival con esta película.