• Javier Valera

70SSIFF: Festival de San Sebastián (V crónica)

Something You Said Last Night (Luis de Filippis, 2022) es la gran sorpresa de la sección de Nuevos directores. Un buen arranque para la jornada del miércoles, ya la antepenúltima. Un verano en familia, en un camping, sirve para que la protagonista, joven en plena crisis generacional que no sabe qué hacer exactamente con su vida, se reconcilie, entre peleas y discusiones varias, con su familia: su madre, su hermana y su padre y también consigo misma. Qué difícil es encontrar títulos que desprendan tanta verdad y cariño y qué sorpresa cuando los descubres: este largometraje es una pequeña joya sobre la familia que siempre está ahí, en silencio, pero apoyando y sin juzgar. Y qué difícil también es encontrar películas con protagonistas trans donde el conflicto nada tiene que ver con ser transexual.


Tiene, además, una de las mejores escenas que he visto en todo el festival: al principio del filme la familia va en coche y suena Sara’ Perche Ti Amo pero solo muestra entusiasmo y alegría la madre: tras todo el recorrido emocional que surge en la película en la parte final, de regreso a la casa después de haber disfrutado de las vacaciones y haberse perdonado unos a otros, vuelve a sonar la canción y dan ganas de llorar ante la emoción de todos cantando, la felicidad por estar a gusto con la familia. Una película que será recordada, seguro, por quienes la hayan visto.





Los reyes del mundo (Laura Mora, 2022) es una película que igual gustará mucho pero, más allá de alguna escena memorable, no me despierta demasiado interés. Es bonita como historia de aventuras entre amigos que solo se tienen los unos a los otros, el problema está en la manera de narrar la lucha por conseguir lo que le pertenece al protagonista. Es una película en la que el espectador empatizará seguro porque tampoco creo que sea demasiado pornografía de la pobreza, como sí ocurre con otras. A veces hay películas que no se ven en las condiciones ideales y merecen una segunda oportunidad, puede que ocurra con esta.





Historias para no contar, lo último de Cesc Gay, está bien pero también es una decepción al mismo tiempo. En 2022 no se puede tolerar que se incluya una trama tránsfoba en una película, o mejor dicho: intentar hacer comedia con la transfobia señalada de un personaje. No falla cuando en el pase de prensa cierto espectador heterosexual rancio se ríe con lo que está pasando. Por lo demás, Cesc Gay no arriesga, apuesta por lo mismo de siempre dentro de su cine: gente rica, burguesa, con problemas o con situaciones divertidas o emotivas. Algunas historias, es una película de episodios, funcionan mejor que otras y para quien admira el cine de Gay está bien verla pero es muy olvidable.





El crítico, el documental sobre Carlos Boyero, programado en la sección de Made in Spain, dirigido por Juan Zavala y Javier Morales Pérez, es un interesantísimo retrato sobre una profesión en peligro de extinción: la crítica cinematográfica profesional. Boyero es el último ejemplo de personaje que ha vivido, exclusivamente, de opinar de películas y de cine en general, también de televisión. Un tipo que se recorrió todos los festivales de cine en los mejores hoteles y en los mejores restaurantes. Un ejemplo de clasismo y de suerte profesional. Hay que destacar la parte en la que periodistas jóvenes no dudan en señalar la precariedad actual del sector en contraposición con la situación que Boyero vivió en décadas anteriores. También es un relato bastante triste, una persona que sufrió una infancia terrible y eso marcó su personalidad gris. La última escena del filme es terrible, la tristeza reflejada en un rostro deprimido.





El triángulo de la tristeza (Triangle of Sadness) es una chorrada dirigida por Ruben Östlund que ganó en Cannes la Palma de Oro. Tampoco hay que fiarse demasiado de las películas galardonadas en festivales. Aunque parezca contradictorio decirlo es así: Triangle of Sadness es una película bastante entretenida, en cuanto a ritmo, pero bochornosa y espantosa en su intención. El propósito del largometraje es reírse de los ricos pero en su camino por conseguirlo retrata a los trabajadores, a la clase obrera, como unos payasos, como unos bufones. No merece la pena hablar demasiado de esta película que, una vez más soy contradictorio, está protagonizada por gente muy guapa. Qué tramposa.