• Julian Gondra

Amor de Machi


Tras la erótico-festiva comedia veraniega que fue Donde caben dos (2021), Paco Caballero vuelve a la carga con una propuesta que, al menos a mí, ya me resultaba irresistible semanas antes del estreno de la película en Netflix. Mi querida Carmen Machi, Quim Gutiérrez haciendo de su hijo “fracasado” en el amor y un escenario paradisíaco indeterminado que bien podría ser Isla Mauricio, Ibiza o la playa de Levante en Benidorm. ¿Qué podría salir mal? Pues ya os lo adelanto: casi nada.


Amor de madre (Paco Caballero, 2022) empieza con la boda de José Luis (interpretado por Quim Gutiérrez), al que dejan plantado en el altar por un Andrés Velencoso que hace que la novia salga corriendo hacia sus brazos y deje a todos sus invitados y a su prometido plantados y con la boca abierta en mitad de la ceremonia. Después de esta escena completamente inverosímil y que ya hemos visto un montón de veces

(aunque sabiendo y aceptando el código de la cinta, no choca demasiado), José Luis (muy a su pesar) y su madre Mari Carmen deciden irse juntos a Isla Mauricio, destino que él tenía pensado para irse con su futura mujer de luna de miel. Aquí el pobre Joselu ya me empezaba a dar un poco de lástima. Mari Carmen llega a la isla como un auténtico terremoto: tiene muchísimas ganas de hacer cosas, de salir de excursión, de bailar, de visitar la isla, de conocer gente… y hasta es ella la que se va de after y no su hijo (¿irónico, verdad?). Sin embargo, nuestro pobre Joselu no quiere hacer otra cosa que darle vueltas a lo sucedido y encerrarse en la habitación de su hotel (aunque, también te digo, yo estaría encantado de encerrarme en esa

pedazo de mansión).


La película tiene absolutamente todos los patrones e ingredientes de una comedia romántica al uso que ya hemos visto muchísimas veces; no obstante, lo particular es que en esta se trata de una historia de amor entre una madre y un hijo. Y todos esos elementos y patrones encajan igual de bien en este tipo de amor. Siendo

completamente sinceros, la historia no es para romperse la cabeza y el guion es un poco flojito en la mayoría de las partes (aunque gana bastante cuando se centra desde lo tierno y emotivo en la relación entre los dos protagonistas), pero desde el principio uno sabe perfectamente qué es lo que va a ver y sabe si le va a compensar o no. Y a mí, desde luego, me compensa. No hay lugar a sorpresas, ni a giros de guion que te dejen pegado a la pantalla, pero sí se te llena la boca de sonrisas cada vez que Machi hace de las suyas o ves a Quim completamente desquiciado con el comportamiento de su madre. Y mención especial para esa Yolanda Ramos con acento de Cornellá que alegra la vida cada vez que sale.


En resumidas cuentas, la interpretación de los dos, la ternura que desprende su relación ficticia y el amor de Machi hacia su hijo (y viceversa) es lo mejor que me llevo de la película. No esperéis encontrar un montaje sorprendente, ni unos planos cenitales asombrosos; simplemente dejáos llevar y disfrutad de la historia. Al fin y al cabo, ¿a quién no le gustaría tomarse un daiquiri con Carmen Machi en Isla Mauricio?