• Jaime Estrela

Cuando la fe se desmorona



En la última edición del festival de cine de San Sebastián hubo una película que marcó un hito. El jurado presidido por Luca Guadagnino otorgó a una opera prima cuatro de los premios más importantes: Mejor película, mejor dirección, mejor guion y mejor actriz. La película en cuestión, Beginning (Dea Kulumbegashvili, 2020), había despertado odios y amores entre crítica y público, haciendo ver que la directora georgiana había creado algo ante lo que es imposible quedar indiferente.


Nos encontramos en una comunidad rural de Testigos de Jehová, Yana es una catequista casada con el líder, que verá cómo se desdibujan los límites que configuran su mundo a raíz de unos disturbios originados por un grupo extremista. Beginning está construida entorno a las dudas sobre la consistencia de ese universo, en el que además, la protagonista es víctima de unos abusos, tanto verbales como físicos, que contribuirán en gran parte en su proceso de deconstrucción.


Es difícil creer que detrás de esta obra hay un pulso primerizo, Dea Kulumbegashvili había realizado cortometrajes que habían sido seleccionados en el Festival de Cannes, tanto en sección oficial de cortometrajes, como en la Quincena de Realizadores. Esta película también cuenta con el sello de sección oficial del festival de este año, aunque no se haya podido realizar. Aun así, parece increíble que haya logrado en su primer largo una película de tal magnitud.


Su actriz protagonista, Ia Sukhitashvili, quien tiene algo más de experiencia, deslumbra en todos los niveles por su contención y por su capacidad de transmitir de una forma tan veraz el sufrimiento del personaje, por lo que su reconocimiento en la capital guipuzcoana parece totalmente justificado.


En Beginning hay que entregarse, aparentemente la directora nos narra con un ritmo pausado, pero una vez vista resulta inconcebible tratar esta historia de otra manera. La protagonista vive en un mundo cerrado y reglado, por lo que es fácil asumir la concepción simétrica de los planos y el uso del fuera de campo como herramientas narrativas más potentes.


Es una historia seria y así es como nos la cuentan, sin florituras ni adornos, en pedazos crudos. Es de esta forma como el proceso que vive nuestra protagonista evoluciona de un realismo desbordante a una conclusión sobre el mal que sorprende por su simbolismo religioso, y deja al espectador con la boca abierta. Amarla u odiarla ya es cosa de cada uno.

La luz contra la pantalla

Revista Luciérnaga   Cine, Series y más.

This site was designed with the
.com
website builder. Create your website today.
Start Now