• Abel Campillos

Cinco décadas de zombis (primera parte)

«Cuando el infierno esté lleno, los muertos caminarán sobre la Tierra»

Diecisiete años antes de #ReleaseTheSnyderCut, antes de su ópera superheroica en 4:3, e incluso antes de su Superman mesiánico —hijo de Martha— y de su controvertida versión de Watchmen (2009) el director estadounidense Zack Snyder debutaba en la dirección con Amanecer de los muertos (Dawn of the Dead, 2004). Lejos de ser un debut fácil, se trataba del remake de una obra de culto, Zombi (Dawn of the Dead, George A. Romero, 1978), la segunda película que iniciaría todo el universo cinematográfico alrededor de los muertos vivientes.


Dos películas que al final son muy distintas en su ejecución, ya que su único punto en común es que los supervivientes se refugian en un centro comercial. Por eso resulta tan entretenido compararlas tanto cinematográficamente como en decisiones de guion, ya que muestran no solo las diferentes visiones y posibilidades de dos autores frente a una misma temática, sino la evolución de 26 años en el tratamiento de los zombis.



La película original es una obra de bajo presupuesto, con tres personajes principales y zombis maquillados de blanco, efectos visuales físicos con sangre y explosivos que hacen que los pobres extras que interpretan a los muertos se asusten ante los disparos.


Lo que hace de esta película un tótem de originalidad es que mientras Romero escribe sus películas está construyendo las reglas que en adelante la mayoría de las películas seguirían al pie de la letra: si te muerden te infectas, el verdadero peligro son los humanos, hay que disparar a la cabeza, etc.


Esto se traduce inevitablemente en un ritmo muy particular, y que más allá del propio Romero pocos directores han conseguido mantener en el género. A la mordedura de un personaje se le dedican secuencias enteras mostrando su deterioro, mientras resuena en el espectador la pregunta de si se transformará.


Ese maquillaje tan propio, tan físico y palpable (de Tom Savini, toda una institución en efectos especiales), junto a ese ritmo pausado de la inevitabilidad de la muerte hace que te rindas a la película y que algunas secuencias den realmente miedo y consigan mantenerte con el corazón en un puño.


Y es que ese ritmo pausado, lento y gregario de los zombis es la metáfora básica del género: la muerte es inevitable, ser cazado es cuestión de tiempo, cómo afrontarla es lo que construye a los personajes en cada secuencia de acción.


Pero esta no es la única metáfora, porque el peso de la crítica social es muy grande. Las películas de George A. Romero están plagadas de reflexiones de mayor o menor grosor, cosa que la mayoría de los subproductos de serie B han olvidado, desde la crítica a la televisión durante toda la película a cómo interactúan tanto los supervivientes como los zombis con el centro comercial y esa parte divertida de toda película de supervivencia —el ¿qué haría yo en esa situación?—.




En cambio, en la película de Zack Snyder parece que la elección del supermercado no va más allá de un homenaje, una elección aleatoria de los personajes que incluso incomprensiblemente centran toda la acción en huir de ahí. Y esto es porque en ningún momento de la película se nota la más mínima intención de crítica social.


El amanecer de los muertos es una película moderna y de terror para saltar de la butaca, un parque de atracciones y secuencias de acción para que Snyder muestre su autoría y su hacer tan propio y distinguible. Los personajes le traen sin cuidado y son todos odiables y arquetípicos para que podamos disfrutar de sus muertes sangrientas, resueltas después de escenas originales donde improvisar el arma más loca es lo más entretenido, las tramas dentro del centro comercial están puestas para el goce del fanático del gore, con bebés y ancianos zombis o pruebas de disparo desde la azotea.


Su apuesta por el ritmo y el disfrute armamentístico es tan palpable que se convierte además en su marca de estilo: las cámaras lentas, los primerísimos primeros planos a las armas o el uso de canciones reconocibles rompen una de las fórmulas fundamentales de Romero. En su película, los zombies corren, la muerte no simplemente llega, hay que combatirla.


Si Amanecer de los muertos de Zack Snyder existe y se ha convertido en una película tan de culto es porque el género zombi ya había explotado, diversificado y reinventado cien veces.

Por eso ahora, cuando empezamos a ver películas nuevas, ya tenemos una red de referencias que permite a los creadores saltarse muchos pasos. Eso explica la película del próximo 14 de mayo, cuando de la mano de Netflix, Zack Snyder estrene, tanto en cines seleccionados como en la plataforma (21 de Mayo), su nueva película: Army of the Dead (2021).



El tráiler promete que la película ya será un festival de locuras zombis: tigres infectados, armas imposibles de imaginar y Elvis Zetas en un Las Vegas repleta de muertos vivientes.

Cundo se estrene Army of the Dead ya habrán pasado 53 años desde de que los muertos se levantasen de sus tumbas en La noche de los muertos vivientes (The Night of the Living Dead, 1968), la pesadilla original imaginada por George A. Romero.