• Revista Luciérnaga

Cinema Jove #36: Día 5


The Penultimate (Jonas Kaerup Hjort, 2020)


La teoría clásica de la crítica cinematográfica dictamina que para juzgar una película no hay que comentar tanto la experiencia propia, sino señalar los puntos de interés a juzgar un filme.


Pero hay películas en las que simplemente hay que asumir que quizás el director (en este caso también guionista y montador) es más listo que uno, y que todas esas cosas que no has entendido —pero claramente había una elaboración detrás— escapan a tus conocimientos en la materia y debes esperar que igual en el futuro esas secuencias hagan clic en tu cabeza.


Quizás esto es lo más complicado de la película The Penultimate, y es que cada espectador que la vea se enfrentará a una película diferente y sacará sus propias conclusiones tras dos horas angustiosas, oscuras y en cierto punto asquerosas, repletas de metáforas, simbolismo y poesía macabra.


La película, rodada en 4:3 y en una sola ubicación cerrada —un edificio distópico que recuerda al de Tiempo después (José Luís Cuerda, 2018)— y con una iluminación completamente artificial, crea un espacio desde luego único, donde se suceden, en forma casi de sketchs surrealistas y violentos, situaciones macabras, kafkianas o de humor negro, alguna de ellas poniendo a prueba los límites de la paciencia del espectador, como cuando uno de los ¿personajes? recita la manera de decir «Piña» en todos los idiomas del mundo.


Resulta difícil juzgar las actuaciones cuando «maltrata» a los actores poniéndoles vendas en los ojos, vistiéndolos a todos iguales o no mostrando su cara ni cuando son decapitados.

En definitiva, una película que, como dice el tópico, no es ni mucho menos para todo el mundo. Desde aquí no recomendamos, pero aquellos que busquen un reto cinematográfico encontrarán un drama que deja a David Lynch como un simple acertijo infantil.


por Abel Campillos