• Javier Valera

Crónica Festival de Málaga 2022 (I)



Este pasado viernes 18 de marzo comenzó la 25ª edición del Festival de Málaga y la primera película vista, de Sección oficial, fue El test (Dani de la Orden, 2022). Comedia ya mil veces vista pero dirigida con gran dominio por Dani de la Orden, que cualquier película de encargo la dirige bien. En este caso se trata de la adaptación cinematográfica de un éxito teatral, por lo menos no se trata de otro remake flojo. Los protagonistas son Alberto San Juan, Blanca Suárez, Miren Ibarguren y Carlos Santos.


Lo importante en este tipo de comedias no recae en lo formal, salvo algún que otro detalle interesante, sino que casi todo el peso está en el guion y en los actores: aquí demuestra el director pericia para sacar lo mejor de ellos, hasta Antonio Resines que tiene un pequeño papel está muy divertido. La ambición y los problemas de pareja son dos de los temas fundamentales por donde circula toda la comedia que igual es de excesiva duración para lo que es la historia. Es recomendable para los que disfrutan con la comedia española, pero nada más.



Alcarràs era lo más esperado de este festival, tras llevarse el Oso de Oro del pasado Festival de Berlín. La directora Carla Simón ya ganó en Málaga la Biznaga de oro con su anterior filme Verano 1993 (Carla Simón, 2017) pero esta vez no entra en la competición. Simón demuestra una gran maestría para retratar a unos niños carismáticos, como hacía mucho tiempo que yo no veía en una pantalla grande, que son capaces de mostrar toda la imaginación posible ante una terrible situación familiar de la que son, aparentemente, ajenos. Alcarràs tiene un casting brillante, es uno de sus mayores aciertos, pero no solo los niños, también los jóvenes y adultos. Carla Simón se acerca al estilo documental para mostrarnos la vida de una familia que se dedica a la recogida de melocotoneros. Una historia familiar, una etapa de muchos años que culmina, el desasosiego por no poder hacer nada para cambiar las decisiones impuestas por quien manda, la manera antigua de hacer las cosas en el campo basada en la confianza sin firmar nada, el llanto del padre donde se condensa la rabia y la impotencia generalizada de todos los familiares (brillante escena, cómo impacta la manera en la que está rodada), el no querer pedir ayuda por orgullo, la lucha agrícola por unas condiciones mejores, el plano final donde Simón explota toda la carga dramática de la película, ahí surge ya todo el llanto en el espectador; es algo excelente, no puede haber una culminación impecable. Alcarràs es lo mejor visto de este festival, a la espera de ver Cinco lobitos.


Mario Camus según el cine (Sigfrid Monleon, 2022) es el retrato ideal para una filmografía completa, diversa, inabarcable y buena. De pocos directores españoles se puede decir que todas sus películas se salvan. Todas las películas de Mario Camus son buenas porque en todas deja su huella autoral, sus temas habituales, por ejemplo: su fijación por poner el foco en el marginado o en el perdedor. Mario Camus según el cine no es el documental convencional, el típico largometraje biográfico con declaraciones insulsas que no aportan más de lo que ya está en los libros o en las entrevistas. Lo que hace Sigfrid Monleon es ir a las películas —«Todo esta en las películas«, le dice Mario Camus— para conformar todo un relato donde se hace un repaso histórico a las obsesiones habituales del cineasta, a sus temas comunes, a sus recursos formales, a su forma de narrar el amor o el deseo, a su empeño por hablar de memoria histórica, corrupción, política, entre otros temas, y todo con el añadido perfecto: la voz del propio Camus desde su casa de Santander mostrando una humildad que llega a sorprender. Rodada en 16mm, tiene además un final precioso: el rostro feliz de un Camus meses antes de fallecer (murió en septiembre de 2021), orgulloso de lo que estaba realizando el director. Imprescindible para descubrir su obra. Una gran sorpresa.