• Irene Subiela

De ilusión también se vive


Ambientada en los años 70, Explota Explota (Nacho Álvarez, 2020) intenta retratar la censura franquista en la televisión a través de las vivencias de María (Ingrid García-Jonsson), una joven que deja plantado a su novio italiano en el altar y al volver a España intenta abrirse camino como bailarina en la televisión con poco más que entusiasmo y personalidad.

Explota Explota parece lo que es: una película ligera y simpática sin más pretensiones que entretener y hacer pasar un buen rato. Y es que el que espere llevarse una gran sorpresa con esta película saldrá decepcionado, ya que ninguno de sus elementos se caracteriza por su originalidad. Los colores pastel de la película empleados para crear un ambiente dulce y alegre son acertados, y casan con el tono que se le quiere dar a la película, pero ya lo hemos visto muchas otras veces. A nivel argumental, no deja de ser la clásica historia de chica que conoce a chico y se enamoran sin saber nada del otro, con sus consiguientes decepciones y malentendidos.


Porque, no nos engañemos. Aunque en todo momento la cinta intente reflejar la censura en televisión, lo cierto es que le podrían haber sacado más jugo y hacer una verdadera crítica del tema, pero se queda en una simple excusa para poder hacer unos cuantos chistes y convencernos de que María es una chica rebelde que lucha contra lo establecido. En este sentido, la película camina en equilibrio entre la verdadera comedia y la ridiculez (tiene unos pocos momentos en los que no sabes si reírte o sentir vergüenza), aunque son más los buenos momentos que estos patinazos.

Los números musicales también se perciben algo pobres en propuesta escénica y falta de fuerza por parte de la protagonista, aunque finalmente queden bien resueltos gracias, sobre todo, a la labor de los bailarines (cualquier persona que vea habitualmente los programas musicales de nuestra televisión reconocerá a la gran mayoría de ellos, curtidos de plató en plató). Una excepción es el número de "Lucas", que es el que más me gustó, ya que plantea un interesante juego con las sombras y las luces de neón del metro de Madrid.

Pero la que no necesita a nadie para levantar por sí misma sus momentos musicales sin ser cantante ni bailarina es Verónica Echegui, que es la verdadera estrella de Explota Explota. La actriz compensa con creces la falta de carisma entre los dos protagonistas, y es que los momentos en los que ella aparece son los que más se disfrutan. Sobra mencionar también la labor de Natalia Millán, encarnando a una estrella de la televisión que ha aprendido a que nada ni nadie le apague la luz. Cuando ella aparece con sus bailarinas realmente te transporta a La hora de Raffaella Carrá.

En conclusión, es una película que se puede disfrutar siempre y cuando no vayas con grandes expectativas. Es más bien una comedia romántica adornada con canciones de Raffaella Carrá y con muchos homenajes a la cultura popular española que, vista desde esa perspectiva, sí que consigue contagiarte su entusiasmo y energía. Por mi parte, conseguí disfrutarla y me arrancó más de una risa, y es una de esas películas que seguro que no me importará revisitar en un futuro cuando necesite una buena dosis de positividad.

La luz contra la pantalla

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