• Jaime Estrela

Drama social y Marsella, lo ¿nuevo? de Robert Guédiguian (Gloria Mundi, 2019)


En el marco de la Mostra de Venecia, Robert Guédiguian presentó una de las películas premiadas en la 76ª edición: Gloria Mundi. Se trata de nuevo de un drama social que se ambienta en Marsella, por lo que los seguidores del director se sentirán satisfechos al ver que sus películas continúan en la estela temática del cine que denuncia las condiciones de la clase obrera.


En ella se nos narra las múltiples injusticias que le ocurren a una familia después del nacimiento del miembro más joven, una niña llamada Gloria, hecho anecdótico dentro de la trama. La película se dedica a mostrarnos cómo de terrible es el mundo y lo mal que lo pasa mucha gente como esta familia, que se tiene que agarrar a un clavo ardiendo para poder subsistir.


El director peca de poco sutil a la hora de tratar las desgracias y de combinarlas en la trama. Más allá de que sea verosímil o no, Guédiguian se centra en arrastrar a la fuerza a los espectadores a través de un cansino desfile de tremendismo en el que les obliga a posicionarse de parte de sus personajes. En la película no hay término medio, el capitalismo es el mal, y sus víctimas unos santos mártires.


A pesar de que el director aporta una puesta en escena que premia la naturalidad y la observación distanciada, el director suprime cualquier matiz que incite al debate, dejando al margen cualquier interpretación ajena a lo que él quiere contar. Aunque los temas que trata son de vital importancia, Gloria Mundi parece hecha para que todo el mundo sienta lástima por lo que ocurre y se alegre con que se hagan películas que denuncien estos temas, más allá de plantearnos el origen de estos problemas y hacernos reflexionar sobre la sociedad.


Encontramos un caso similar en la última película del británico Ken Loach, Sorry we missed you, quien también abusa del subrayado para trasladarnos su opinión acerca de la nueva forma de explotación que son los trabajos de los falsos autónomos (se critica algo similar a Uber en la francesa y a una empresa parecida a Amazon en la de Loach). En Sorry we missed you destacan las interpretaciones que son de un realismo desgarrador, mientras que en Gloria Mundi, a pesar de haber recibido el premio a la mejor interpretación femenina en Venecia, todo se queda en una especie de exageración de lo que realmente pretendían querer contar. Por ello, el reconocimiento interpretativo hacia Ariane Ascaride parece injustificable ya que no hay nada en su actuación que destaque en el film, ni siquiera por la evolución de su personaje, que es un secundario de un reparto bastante coral.


En definitiva, Gloria Mundi es una película en la que el director no parece estar seguro de creer en lo que quiere contar y lo subraya continuamente con el peor de los escenarios posibles en cada caso para tratar de demostrarlo.

La luz contra la pantalla

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