• Jaime Estrela

El discreto encanto de la clase media americana



La sociedad norteamericana más conservadora ha sido diseccionada y criticada por dos voces muy reconocidas del panorama independiente estadounidense, John Waters y Todd Solondz. Ahora, DeBoer y Luebbe nos presentan una película heredera del universo de esos autores en el que la hipocresía y las apariencias son la fachada que oculta una forma de vivir que huele a rancio y que acaba siendo lo contrario a lo que parece.


En Greener Grass (Jocelyn DeBoer y Dawn Luebbe, 2019), dos amigas, interpretadas por las directoras, están en un partido de fútbol de sus hijos, una de ellas acaba regalándole a su hija pequeña a la otra. A partir de este momento, asistimos a una deconstrucción del american way of life. Poco a poco, a través de un filtro surrealista, vemos cómo la sociedad norteamericana totalmente idealizada esconde un oscuro secreto: es una estafa.


Como ya hizo Buñuel en El discreto encanto de la burguesía (1972), DeBoer y Luebbe someten a sus personajes a una serie de situaciones que evidencian lo ridículo de las imposiciones sociales. A través de sus protagonistas, se nos hace ver el proceso de alienación que supone el tener que vivir atado a ciertas convenciones, y cómo la presión de aparentar algo que no se es deriva en una infelicidad crónica.


Ante todo, Greener Grass es una comedia, y a pesar de su fondo oscuro tiene una superficie ligera y luminosa, como un cesto precioso que contiene manzanas podridas. Esta estética es lo que más llama la atención de la película que, a pesar de parecer forzada, está plagada de detalles que refuerzan el mensaje y, por ejemplo, podemos presenciar cómo se demuestra el hecho de que llevar brackets no hace que tus dientes parezcan bonitos.

La luz contra la pantalla

Revista Luciérnaga   Cine, Series y más.