• Javier Valera

Festival de San Sebastián #69SSIFF: Día 1


Competencia oficial (Mariano Cohn y Gastón Duprat, 2021)


La primera jornada de festival, ayer viernes 17 de septiembre, comenzó con Rosa Rosae. La guerra civil (2021) un cortometraje de Carlos Saura. En la información sobre el corto, de seis minutos, se dice que el cineasta coge sus «dibujos y fotografías que imprime, manipula, con las que juega y luego filma», pero el resultado parece de principiante y montado con un programa cutre de ordenador. Da igual que los dibujos estén bien porque no se aprovechan, no lucen bien y la música de José Antonio Labordeta tampoco ayuda demasiado al conjunto.


Un segundo (Zhang Yimou, 2021)


Seguido del cortometraje de Saura, y también dentro de Sección Oficial, se proyectó Un segundo (Yi miao zhong, Zhang Yimou, 2021), película ambientada en China y protagonizada por un delincuente al que envían a un campo de trabajo durante la Revolución Cultural del país. La principal obsesión del protagonista, después de escapar, es encontrar unos fotogramas de un noticiario en el que aparece su hija; a partir de esa premisa surge una fascinación por las proyecciones en un cine, el cine como ayuda, o salvación, en tiempos difíciles (muy destacable toda la parte en la que manipulan y limpian rollos y rollos de película), el final en el que el protagonista sigue en su empeño por encontrar el fotograma en el que aparece su hija es de lo más bello.


Competencia oficial (Gastón Duprat, Mariano Cohn, 2021) ha sido la gran sorpresa de la primera jornada, una película enfocada principalmente en los tres actores protagonistas: una Penélope Cruz de lo más divertida como una directora snob y loca, Antonio Banderas en el rol de actor flojillo pero guapo y exitoso y Oscar Martínez como el actor pedante que rechaza el cine comercial para el gran público y se cree superior. La película bebe de muchos tópicos sobre la creación artística o los ensayos absurdos y se ríe de ellos pero lo que la convierte en un título destacable es el elenco, sin ninguna duda. Penélope Cruz tiene escenas inolvidables y Antonio Banderas ridiculiza al máximo al personaje. Es cierto que el filme decae en el último tramo y puede que le sobren los últimos 20 minutos pero también es lógico que de alguna forma hay que culminar la locura desarrollada. Sin duda, es un título a tener en cuenta dentro de la sección de Perlak.


La croisade (Louis Garrel, 2021)


No se podía esperar mucho del nuevo filme de Louis Garrel, La croisade (2021), pero sí se intuía ya que tendría el estilo del cineasta, que estuvo hace tres años presentando Un hombre fiel (L'homme fidèle, 2018), mejor que esta. Aunque tiene un inicio bastante divertido y los niños aventureros hacen que la película sea linda, al final se diluye en su propia fantasía infantil y con subtramas amorosas, entre mayores y también entre los niños, que parecen importar más que la misión de los muchachos que venden cosas de sus casas para llevar agua a África. Una cosa que quede clara: la película está bien pero con el título que le han puesto en español da a entender todo lo contrario: Un pequeño plan… Como salvar el planeta.


Maixabel (Iciar Bollaín, 2021)


Maixabel ha sido otra sorpresa. La nueva película de Iciar Bollaín, después de hacer La boda de Rosa (2020), se centra en la figura de Maixabel Lasa (interpretada por una Blanca Portillo en el que ya es uno de sus grandes papeles) que pierde a su marido en 2000 asesinado por ETA y 11 años más tarde recibe una propuesta de entrevistarse con los hombres que lo mataron. La película plantea una reflexión bastante interesante que viene a decir cómo la organización ETA y los encargados de asesinar no eran conscientes, y ni les importaba, de a quienes asesinaban y que las víctimas eran meros objetos; el hecho de matar por matar. La escena más emocionante llega en el último tramo del largometraje: el encuentro entre Maixabel con uno de los asesinos, el interpretado por Luis Tosar. Sorprende mucho ver como el personaje principal necesita reconciliarse con los que mataron a su marido. Un ejemplo es la última escena pero aquí no se hacen spoilers. Eso sí, Maixabel es mejor que Patria.

Titane (Julia Ducournau, 2021)


¿Cómo es posible que una película como Titane (Julia Ducournau, 2021) haya ganado la Palma de Oro en Cannes? Puede que esta sea la principal pregunta que se haga alguien al salir de verla porque estamos ante una película que no hay por donde cogerla en muchos momentos. Tiene un inicio, una primera parte de la película, que es totalmente heavy e hipnótico que puede recordar a Crash (la buena de David Crobenberg, 1996) pero luego ya se convierte en un Kill Bill (Quentin Tarantino, 2003) e incluso en Under the Skin (Jonathan Glazer, 2013) con una protagonista andrógina, asesina en serie además, que se acuesta con coches y chorrea aceite por su cuerpo. ¿Sorprende? Muchísimo y tiene unas escenas con música de discoteca bastante destacables (tiene una con bomberos bailando que es totalmente gay), el problema está cuando llega a un momento en el que da un cambio y ya puede ser exasperante. Claramente estamos ante un título de terror ¿feminista? que va de más a menos hasta llegar a un tramo final que puede tener sentido pero la película ya ha llegado a un nivel en el que lo único que se espera es que acabe de una vez porque no puede caber ya más locura dentro de ella y porque, además, superar el nivel alto de su primera parte ya se intuye complicado, no lo consigue.