• Javier Valera

Festival de San Sebastián #69SSIFF: Día 2


Benediction (Terence Davies, 2021)


Poner películas tan densas, y largas, como Benediction (Terence Davies, 2021) a las ocho y media de la mañana es un peligro porque existe el riesgo de dormirse. Un filme con larga duración (casi dos horas y media) y con diálogos muy profundos no es lo ideal para comenzar la segunda jornada de festival pero cada uno se organiza los pases como puede o consigue. Dejando de un lado las quejas, el filme de Terence Davies es muy clásico y muy narrativo pero juega muy bien con el lenguaje cinematográfico. En ese sentido destaca en algunos aspectos formales (por poner un ejemplo, hay una secuencia donde el mismo personaje va cambiando de actor conforme va envejeciendo, una escena de baile bellísima) y también resulta atractivo ver la fusión que hace de las imágenes documentales con la propia ficción. Ambientada en la Primera Guerra Mundial, se centra en la figura de Siegfried Sassoon, poeta homosexual. Aunque la película, programada en Sección Oficial, se cohibe bastante a la hora de mostrar los encuentros sexuales entre hombres, sí es cierto que es curiosa justo por el hecho de que el protagonista es homosexual y asistimos a toda su evolución vital marcada por la amargura, la resignación y el rencor. Es un gran melodrama con muchos hombres guapos, mucha belleza.


Después de algo tan intenso como Benediction da mucha alegría encontrarte con algo tan loco como Un polvo desafortunado o porno loco (Babardeală cu buclucsau porno balamuc, Radu Jude, 2021). Programada en la sección de Tabakalera, se trata de una película rumana que no se toma nada en serio a sí misma, y eso ya es un punto bastante positivo. El filme se divide en tres partes: la primera más documental, la segunda es un diccionario de conceptos bastante divertido y la tercera es ya la locura máxima: el clímax merece la pena verlo pero no contarlo. Además también sorprende que no tiene ningún tipo de pudor. Sin contar demasiado la trama, destaca mucho el inicio con una escena porno completamente explícita. Divertida aunque algo desigual, merece mucho la pena, es toda una experiencia (estará próximamente en Filmin).


Petite Maman (Céline Sciamma, 2021)


De la sección de Perlak se ha proyectado Petite maman (Céline Sciamma, 2021), que estuvo en Sección oficial en Berlín: dirigida por Céline Sciamma, es un filme de corte fantástico pero que puede tener más de una lectura: la principal es el encuentro mágico entre una niña y la que es su madre cuando era una niña. Otra lectura sería la amistad especial entre dos niñas que viven intensamente unos días con la idea clara de que no se van a volver a encontrar. Emocionan mucho las escenas donde las dos niñas juegan, fantasean, ríen, hacen travesuras, se ponen serias, construyen cabañas en el bosque, aprovechan al máximo todo el tiempo que pueden estar juntas, lo agotan hasta el último momento...antes de volver a la realidad. Además es una película de pequeños detalles: preciosa una escena en la que ambas (antes de que surja toda la fantasía) van en un coche y la hija acaricia por detrás a la madre. Petite maman es una película para disfrutar llorando con ella.


Arthur Rambo (Laurent Cantet, 2021)


Otra de Sección oficial: Arthur Rambo (Laurent Cantet, 2021). Plantea el absurdo y falso debate sobre la cultura de la cancelación, eso ya de por sí genera bastante pereza y algo de rechazo pero hay que ver de todo. ¿Hay que “cancelar” a una persona, famosa o conocida, por algo que haya escrito hace unos años? Básicamente eso es lo que intenta desarrollar Laurent Cantet en su filme. Es interesante la película pero divaga demasiado tiempo, y eso que solo tiene una duración de 90 minutos, sobre las mismas ideas; tampoco es un ejercicio que pretenda ser moralista en ninguna parte y eso también se agradece. ¿Que la película igual va a envejecer en breve, si no lo ha hecho ya? Posiblemente.


Para terminar la jornada, un título de Perlak que va de menos a más: Un amor intranquilo (Les intranquilles, Joachim Lafosse, 2021). Con una introducción bastante pausada, pero que sirve para presentar al personaje principal, enfermo mental, la película va cogiendo ritmo al cabo de la media hora pero ya lo mantiene hasta el final. El tormento de una persona con trastorno bipolar está perfectamente marcado e interpretado, el protagonista consigue pasar de la agresividad a la calma en pocos segundos, y la angustia que sufre todo su entorno también se ve real llegando a empatizar con todos ellos, aunque eso no es nunca algo imprescindible. Es también interesante, y ocurre también en Un polvo desafortunado o porno loco, cómo adapta con absoluta normalidad la nueva realidad marcada por el COVID-19. Los personajes van con mascarilla y no hace falta explicarlo, es una forma genial de contextualizar la película: además también está el punto negacionista, ya que en un momento el protagonista se niega a llevarla. En general, Un amor intranquilo también es un título recomendable.