• Javier Valera

Festival de San Sebastián #69SSIFF: Día 7

La jornada del jueves arrancó con la nueva película de Jane Campion, El poder del perro (The Power of the Dog, 2021). Como western funciona regular, ya no por el ritmo, que eso ya es una percepción subjetiva, pero sí a nivel narrativo: por ejemplo no se entiende el cambio de actitud del protagonista (Benedict Cumberbatch) con otro personaje. Sí es interesante una cierta tensión sexual que existe entre esos dos personajes y otro aspecto que ya se había destacado en algunas críticas de Venecia (donde se presentó) al respecto de una secuencia donde el protagonista se masturba: no se ve nada, lo de «la masturbación masculina más hermosa y triste de la historia del cine» es mentira, no puede ser más sosa esa escena, ni siquiera es sutil, es la nada. También oigo por ahí que a la película le falta media hora: ya es insoportable durando 126 minutos, no quiero pensar si durase más.


Los ojos de Tammy Faye (Michael Showalter, 2021)


Los ojos de Tammy Faye (The Eyes of Tammy Faye, Michael Showalter, 2021) es el guilty pleasure perfecto para pasar la mañana del jueves entretenida. Preestrenada en el Festival de Toronto, la película es un biopic sobre la figura de los telepredicadores evangelistas Tammy Faye Bakker (Jessica Chastain) y Jim Bakker (interpretado por Andrew Garfield), la subida y caída en desgracia, dos juguetes rotos. Hay opiniones diversas sobre el filme, sobre su calidad, pero creo que mantiene muy bien el ritmo y el interés, si entras en la historia desde el principio (para mí, por lo menos, ha sido una absoluta sorpresa) y Jessica Chastain está brillante en todo momento, sin llegar demasiado a la sobreactuación, ya que su personaje ya de por sí requiere esos niveles de interpretación. Muy recomendable, lógicamente es el típico biopic pero es entretenido y cumple su función.


Alejandro Amenábar hace mucho tiempo que dejó de hacer cine de autor. Ya lo demostró en Mientras dure la guerra (2018) pero lo ha vuelto a hacer en La fortuna (2021), la nueva serie que ha dirigido para Movistar. Formada por seis capítulos de 50 minutos, solo he visto dos pero ya me basta para confirmar que se trata de una serie aburrida, sin demasiado interés y que además me daría mucha curiosidad saber qué percepción tiene Amenábar sobre los andaluces: concretamente en el segundo capítulo ponen a una serie de personajes andaluces, de la Junta de Andalucía (el momento: «La Junta de Andalucía no se va a comer esto» es de traca), que hablan con un acento forzadísimo y dejando bien claro que son unos catetos que no saben inglés. Es el colmo de los clichés, totalmente innecesario, de vergüenza. Del protagonista de la serie es que mejor ni hablar. Con suerte hasta dentro de unos años no volveremos a ver nada nuevo de este director.


Todo ha ido bien (François Ozon, 2021)


Todo ha ido bien (Tout c'est bien passé, 2021), la nueva película de François Ozon, es una de las grandes sorpresas de esta edición del Festival. Si ayer comentaba la última de Gaspar Noé sobre las dificultades de envejecer, en esta película Ozon plantea un tema interesante y de completa actualidad: la eutanasia, el derecho a decidir una muerte digna. Eso es lo que le ocurre al protagonista de esta historia. También entra en conflicto el tema familiar: cómo reaccionan las hijas a la decisión de su padre, todas las dificultades a las que se tienen que enfrentar para no sobrepasar los limites legales... Todos esos temas van muy bien unidos con otros que son muy comunes en el cine de Ozon, como la obsesión con la muerte o la relación entre realidad y ficción a través de la escritura (otra de las protagonistas es escritora). Tierna, aunque igual algo sensiblera, Ozon no defrauda, es de lo mejorcito de este festival que se va acabando.