• Jaime Estrela

La voz de su generación (Girls, 2012; Euphoria, 2019)

Actualizado: 13 de oct de 2019



Allá por el 2012 HBO estrenó lo que sería una de sus series emblema, no tanto por lo que es sino por lo que supuso: Girls. Esta serie sirvió de carta de presentación al mundo para su creadora, Lena Dunham, que también producía, dirigía, escribía y protagonizaba. El tema de conversación en torno a Girls giró más en torno a los continuos desnudos para normalizar el cuerpo femenino alejado de los cánones de belleza que al magnífico retrato de la generación millenial. A finales de la misma década, HBO ha estrenado Euphoria lo que podría entenderse como la toma de relevo de esta serie, en cuanto a representación de la generación siguiente a la millenial: la generación z. No obstante son productos audio-visuales muy dispares entre sí.


Tanto Girls como Euphoria se esfuerzan en transmitir las dificultades que acarrea ser joven en estos tiempos. Es muy fácil identificar como las relaciones entre los personajes de ambas series tienen nexos de amistad que pueden parecer muy débiles en algunos momentos, pero es una forma de mostrar que cada vez más la gente se siente más conectada a otros gracias a la tecnología. En la primera tenemos a Marnie hablando de las distintas escalas de comunicación en un diálogo del primer capítulo de la serie (todas ellas relacionadas con las redes sociales), mientras que en Euphoria el arco emocional de Jules se centra en su relación con un chico a través de una app.


De todas maneras, estas series también muestran situaciones que nunca cambian como puede ser el rechazo a la autoridad de los jóvenes (especialmente de los padres) o las fiestas como núcleo más potente del ocio. Aunque no sea algo completamente nuevo, sí que adquiere mucha más importancia, sino toda, el tema del futuro incierto para las nuevas generaciones. Girls y Euphoria adoptan un tono más bien pesimista sobre el contexto en el que ocurren, pero ambas tienen una manera de transmitirlo muy opuesta.


Lena Dunham en su serie parece preocupada por mostrar una realidad de la forma más natural posible, tiene la necesidad de enseñar lo que no se suele ver en el audiovisual aunque esté presente en todas nuestras vidas. Como resultado de esto, los capítulos de la serie se componen de pequeños momentos aparentemente no importantes para el transcurso de una vida pero que nos ayudan a conocer de forma íntima a sus protagonistas y acompañarles a lo largo de los años. Por eso no es raro que muchas de las conversaciones entre las protagonistas sean en el baño, que aparece configurado como espacio íntimo al margen de la sociedad en este retrato de la amistad femenina.



La gran diferencia entre Girls y Euphoria reside en el tono de ambas propuestas, mientras la naturalidad de la serie de Dunham se traslada a la pantalla a través de la sencillez y las situaciones cómicas (aunque haya momentos dramáticos), la segunda se despliega en la pantalla mediante un montaje frenético y un aspecto visual apabullante (nadie queda indiferente ante el capítulo de la feria). Aunque Euphoria pueda pecar de embellecimiento de la tragedia, estos mecanismos sirven para aligerar el peso de los acontecimientos. Lo que ocurre en esta serie es grave, los abusos, las adicciones y la violencia continua que suceden no se llevarían de la misma forma si fueran tratados con menos distancia.


Se podría decir que la serie del 2012 bebe del estilo indie norteamericano y la del 2019 se refugia en las tendencias más cercanas al videoclip actuales. Esto se ve claramente con los momentos finales de la primera temporada de cada una de las propuestas. Por un lado, en Girls, tenemos a una chica que se ha dormido en el metro y le han robado todo lo que llevaba, se despierta al final de la línea y no sabe dónde está, de modo que acaba comiéndose una hamburguesa en la playa de desayuno para coronar una noche en la que nada le ha salido bien. Un momento más en su vida que ahora parece importante pero que con el paso del tiempo será un pequeño detalle. En el lado opuesto se encuentra Rue, la protagonista de Euphoria, que acaba de dejar una oportunidad que iba a cambiar su vida por completo, empieza a sonar la música y se pone a bailar. Esta serie su primera temporada con una hermosa coreografía que canaliza todo lo ocurrido hasta el momento de una forma increíblemente potente.


Hoy en día se recurre a ciertos relatos de ficción para conocer cómo era la sociedad en otras épocas, no es extraño ver como cronistas mencionan lo relatado por Francis Scott Fitzgerald en El gran Gatsby al hablar de los felices años veinte, al igual que es inevitable mencionar a Jack Kerouac en literatura o a John Cassavetes en cine si se habla de la generación beat, por poner ejemplos del siglo pasado. De esta forma considero que ambas series podrán cumplir el mismo papel en el futuro ya que nacen con la vocación de, como dice Lena Dunham en el primer episodio de Girls, ser la voz de su generación “o al menos una voz, de una generación”.


La luz contra la pantalla

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