• Javier Valera

La madre imperfecta


El año pasado se estrenó la cinta española Ama (Júlia De Paz Solvás, 2021), que sorprendió por su dureza a la hora de retratar las dificultades de una madre que se enfrenta a la incapacidad de cuidar de su hija, una madre imperfecta que el filme no juzga. Sobre la maternidad imperfecta también va la ópera prima de la también actriz Maggie Gyllenhaal, La hija oscura (The Lost Daughter, 2021), basada en la novela homónima de Elena Ferrante y protagonizada por una brillante Olivia Colman.


Una madre que se reconoce egoísta es la protagonista de esta historia en la que, gracias a una serie de flashbacks, se va descubriendo el por qué de su situación y comportamiento; puede que lo más atrayente de esta propuesta esté en el aspecto formal y no tanto en el fondo. La forma en la que se nos va mostrando los detalles necesarios para intentar no juzgar a la protagonista es interesante, quizá lo que más destaca del filme más allá de las interpretaciones femeninas, pero la historia se vuelve monótona e incluso llega a interesar bastante poco en algún momento. Resulta compleja su forma de narrar la historia, tiene una duración excesiva.



La película es Olivia Colman, sus arranques de histeria, su llanto y su falta y necesidad de afecto forman parte de lo mejor del filme, su capacidad para mostrar su desesperación y tristeza con apenas diálogo es innegable. Dakota Johnson (que encarna el mismo papel en la juventud) no está a su nivel, pero también es creíble en su papel de madre joven inestable y huidiza. Claramente estamos ante una la historia de una mujer, en distintas etapas de su vida, incomprendida y que no tiene por qué ser capaz de actuar en cada momento como los demás esperan que lo haga.


Otro de los encantos visuales que tiene el filme es el escenario escogido: un ambiente veraniego, una zona agradable, un pueblo con playa donde descansar y sanar, un lugar apacible (aunque vive situaciones incómodas) donde la protagonista pueda tomar decisiones y liberarse de todo aquello que la atormenta en su interior. El final es una de las partes más conseguidas: la protagonista decide dar un paso y enfrentarse a su pasado.


Se entiende que, aún estando nominada a mejor guion adaptado, actriz (Olivia Colman) y actriz de reparto (Jessie Buckley), no forme parte de las seleccionadas por los Oscar a mejor película, pues el resultado en un conjunto es confuso. Ojalá el filme consiguiera mantener la intensidad dramática que sí consigue en algunas situaciones donde es imposible no emocionarse.