• Julian Gondra

Madres, hijas y nietas paralelas


Ayer pude ver por fin la película que tanto tiempo llevaba deseando ver: Madres paralelas, lo nuevo de Almodóvar. Después del éxito arrollador de Dolor y gloria, el director manchego cuenta la historia de dos madres (¡sorpresa!) que paren a la vez y cuyo destino se ve inevitablemente cruzado y salpicado por sus respectivos partos. Y hasta aquí puedo leer. O escribir, en este caso. Tenía muchas ganas de verla porque, de algún modo u otro, y salvando las muchas distancias, las imágenes y el tráiler me recordaban ligeramente a Volver, película de Pedro de 2006 que es mi debilidad. Supongo que el hecho de que la protagonista fuera Penélope Cruz haciendo de madre soltera tendría algo que ver, no lo sé.


Disfruté mucho de las dos horas que estuve sentado en la butaca del cine, no aparté la mirada en ningún momento ni me puse a pensar en otras cosas como me suele pasar inevitablemente cuando la historia no me está interesando. Pero me pregunto si eso es suficiente para poder afirmar que es una buena película.


Seamos sinceros: haga lo que haga Almódovar siempre va a tener sus fieles seguidores y sus detractores. Eso es así. Sea la película de una forma o sea de otra. Hasta a mí me cuesta a veces ser completamente objetivo con sus obras porque le tengo cierto cariño a su mundo y a sus personajes. Pero en este caso, pese a que haya

disfrutado viéndola la mayor parte del tiempo, ni la historia se me hace del todo creíble en ciertos momentos ni las interpretaciones me llegan demasiado (exceptuando la de Aitana Sánchez-Gijón, que hace tiempo que no la veía en pantalla y ha sido un gustazo). Aunque no lo haga mal, no es ni de lejos uno de los mejores

papeles de Penélope, y en cuanto a Milena, me chirría bastante su forma de hablar y de actuar en la película. Sigo creyendo que las dos actrices no tienen la química que nos están intentando colar.


Sin embargo, la parte que sí me gustó más es cuando se hace referencia a la memoria histórica, cuando el personaje de Janis interpretado por Penélope viaja a su pueblo (me encanta cuando Pedro se adentra en la España rural) con un grupo de arqueólogos liderado por el personaje Israel Elejalde para dar una digna sepultura a los hombres y mujeres que mataron en la guerra y enterraron en la tierra. No conocía mucho sobre este tema y me pareció que se trató de una manera bonita y respetuosa.


En definitiva, es como si hubiera visto dos películas distintas. Por un lado, la historia de las dos madres, y por otro lado, el deseo de la madre protagonista por encontrar las fosas a las que he hecho referencia antes. Una me ha gustado menos, otra un poco más. Veremos a ver si con el paso del tiempo la recuerdo como una sola.