• Abel Campillos

Mostra de València 2021 - Día 5


Tailor


Tailor (Raftis, Sonia Liza Kenterman, 2020) es una película que sigue la corriente de poner rostro a la desastrosa crisis inmobiliaria de la primera década del siglo XXI. En este caso dos sastres, padre e hijo, a quienes a los apuros económicos se les suma la enfermedad del mayor de ellos, obligando a su hijo a coser de forma ambulante trajes de novia para cumplir la promesa de mantener la sastrería.


Tanta es la intención de querer personificar la crisis en los ciudadanos, que la cámara apenas se aleja un palmo del rostro de los personajes, llegando a dejar fuera de foco todo lo que rodea a sus protagonistas, y centrando todo su dramatismo en el retrato psicológico y en mostrar las condiciones y la resignación con la que tienen que convivir ahora, como unas hormigas que escalan en una tarta de boda. Si algo parece querer contar es que pase lo que pase hay algo en el carácter de la gente que les permite salir adelante y encontrar sus pequeños lugares de felicidad. En este caso en trajes de novia.


Lo mejor de la película es su protagonista (Dimitri Ilelos) que interpreta a un contenido sastre casi mudo y educado que solo suelta alguna risa ahogada y tímida, a quien es fácil apoyar y desear que todo le vaya todo bien. El problema del film, sin embargo, es que casi no hay un conflicto que se desarrolle más allá de la necesidad económica de la adaptación a su nueva situación, con una pequeña trama de amor bastante simple y predecible, lo que deja una película fría de la que cuesta recordar cualquier cosa y que deja un ligero gusto a telefilm europeo.