• rubigiraldezgonzal

One (More) Last Time (parte 2)


*Este texto es una continuación de la primera parte, que puedes encontrar aquí.


Gainax ya llevaba unos cuantos años trabajando y beneficiándose del merchandising generado a partir de Evangelion. Pero siendo plenamente conscientes de que muchos espectadores no se atrevían a ponerse realmente con el material audiovisual existente, volvieron a acudir a Hideaki Anno para relanzar Evangelion. Una década tras recontar el Tercer Impacto en The End of Evangelion (Shin seiki Evangerion Gekijō-ban: The End of Evangelion, Hideaki Anno, Kazuya Tsurumaki, 1997), se estrenó 1.0 You Are (Not) Alone (Evangelion Shin Gekijôban: Jo, Hideaki Anno, Masayuki, Kazuya Tsurumaki , 2007), la primera entrega de la tetralogía fílmica conocida como Rebuild of Evangelion, y finalizada en 2021.


A primera vista podría parecer un simple remake del arranque de Neon Genesis Evangelion, con una animación más depurada y buscando la espectacularidad por encima de todo, al tener que suprimir o acelerar los pasajes que construían los trasfondos o arcos de los personajes. Si bien desde el primer frame, al seguidor veterano de la obra debería quedarle claro que no se encontraba ante una simple actualización con los tantos detalles dispuestos en el metraje. 2.0 You Can (Not) Advance (Evangelion 2.0 You Can (Not) Advance (Evangelion 2.22), Hideaki Anno, Kazuya Tsurumaki, Masayuki, 2009) ya ponía todas las cartas sobre la mesa, llegando a presentar un nuevo personaje protagonista que parecía diseñado específicamente a partir de las quejas en torno a Shinji (y que terminó evidenciando muchos de los problemas de planteamiento de estos rebuilds, siendo el personaje más hueco y prescindible de todo el conjunto), y ya distanciándose por completo de lo mostrado en Neon Genesis Evangelion, mucho antes del ansiado enfrentamiento contra Zeruel. El poderoso tercer acto y el anticipo previo en los créditos finales de esta película sobre el tercer Rebuild, generaron una gran atención y expectación que se hizo esperar unos tres años hasta que se estrenó 3.0 You Can (Not) Redo (Evangelion: 3.0 You Can (Not) Redo, Hideaki Anno, Masayuki, Kazuya Tsurumaki, Mahiro Maeda , 2012). Probablemente, la entrega peor valorada de la saga (y me parece que de todo Evangelion en general) por la mayoría de público. Al parecer, debido a que nos encontramos con una pieza totalmente críptica en cuanto a trasfondo y mitología se refiere. Una vez más, volviendo a malentender y centrándose en lo superfluo de Evangelion. A 3.0 You Can (Not) Redo puede señalársele una narrativa y enfoque confusos, siendo algo claramente intencionado cuando la misma premisa de la película nos arroja junto a un recién despierto Shinji a un mundo totalmente desconocido tras los eventos de la anterior entrega, con una importante elipsis temporal. Por lo que el espectador conoce a la par del personaje lo que este va descubriendo a lo largo del metraje (el más breve de la tetralogía, para más inri). El espectáculo audiovisual sigue siendo de primer nivel, pero tras las dos anteriores películas por fin volvemos a sentir trazas de verdadera exploración psicológica y desarrollo de personajes como los del anime original. Lo cual, hasta el momento, estaba totalmente limitado o directamente prescindido a favor de ofrecer propuestas más lúdicas y cercanas a un blockbuster animado.


Poniendo nuevamente la vista en la vida real, podemos descubrir la razón por la cual volvemos a sentir a un Hideaki Anno más personal y arriesgado. En 2011, las fuerzas de la naturaleza provocaron un desastre nuclear en menor escala a lo vivido en Chernobyl, pero con consecuencias igualmente devastadoras y desastrosas, aún a día de hoy, con la central de Fukushima. Esta nueva tragedia para el país volvió a sacudir la vida de Hideaki, quien volvió a utilizar Evangelion como ejercicio catártico por encima de todo. Si bien donde es evidente que el cineasta logra culminar y exorcizar este oscuro período es en la excelente Shin Godzilla (Shin Gojira, Hideaki Anno, Shinji Higuchi, 2016). En la cual el famoso kaiju volvía a personificar el descomunal horror atómico andante, y la forma de vencerlo poco o nada tenían que ver con soluciones tan pulp como crear una contraparte robótica o traer a un macaco igual de colosal de la Isla Calavera para machacarlo a golpes.



Para este momento, Evangelion funcionaba totalmente como una exitosa y codiciada franquicia que encontraba colaboraciones fuera de los ámbitos habituales del manganime. Ejemplos como el que diseñasen un coche de carreras tuneado exclusivamente para parecerse a la Unidad 01, teléfonos móviles de edición limitada inspirados en los mismos Evas, productos exclusivos con marcas de cosmética y firmas de moda, atracciones en parques temáticos como el de Universal Japón, las célebres máquinas de pachinko e incluso llegándose a plantear la idea de enviar y clavar una lanza de Longinus en miniatura a la superficie lunar como forma de homenajear la obra; replicando una de sus grandes escenas… Sumándole todas las canciones originales de la codiciada cantante Utada Hikaru para acompañar el estreno de cada Rebuild.


Un lucrativo negocio que supuso un buen quebradero de cabeza para Hideaki Anno y su relación con Gainax, los cuales ya en la década de los noventa, con el lanzamiento del anime original protagonizaron un sonado caso de evasión de impuestos relacionados con la realización de la serie. No siendo el único problema legal de la compañía asociado con una de sus obras o debido a escándalos de índole sexual del mismo presidente de la compañía. Años más tarde, Anno cortaría definitivamente lazos con Gainax debido a un importante préstamo monetario para la pervivencia del estudio a cambio del justo porcentaje en las regalías sobre el merchandising de la franquicia que Gainax trató de evitar a toda costa. El proceso legal culminó en 2017, poniendo fin a una triste historia de pura codicia con la obra de un artista cofundador del mismo estudio. Para entonces ya parecía estar claro que el hecho de que Evangelion se hubiese convertido en un negocio más que en una historia y expresión artística, afectó principalmente a su mismo creador. El detalle de que casi se diese otra década de espera entre el estreno del tercer Rebuild y el cuarto, parece debido a una clara desconexión de Anno con Evangelion y en lo que ha acabado convertida. La fecha inicial de estreno de la conocida finalmente como 3.0+1.0 Thrice Upon a Time giraba en torno a 2016. Dos años después de que en el evento en línea Japan Anima (tor)'s Exhibition, impulsado por el mismo Hideaki y Estudio Khara junto a la empresa de telecomunicación nipona Dwango, donde se mostraron una serie de cortometrajes animados de muestra de nuevos animadores (entre los que destacó sobre todo el controvertido y viral Me! Me! Me!), apareciesen unos cuantos ligados directamente a Evangelion (a poco más pudiendo montarse su particular Animatrix). Animando más al público de cara al nuevo Rebuild en torno al cual se estaba generando un ambiente de enfermiza expectación y urgencia, girando sobre todo en torno a la rumorología impulsada por las teorías clickbait de las redes sociales. Hideaki ya había revelado que tras la accidentada producción de 3.0 You Can (Not) Redo se había vuelto a sumir en una depresión en la que llegó a replantearse seriamente abandonar totalmente la dirección. Gracias a Shin Godzilla, Hideaki recuperó la confianza para retomar la producción del final de la tetralogía que, en todo momento, se anunció como eso mismo: un desenlace. Pero en la recta final de la promoción se descubrió que no solo era un final para los rebuilds, sino para TODO Evangelion («Bye-bye all of Evangelion» rezaban los últimos posters). O al menos, para todo lo que tenga que ver con Hideaki Anno.


Es así como tras los últimos retrasos debidos a la problemática con la pandemia global del Covid-19, Evangelion: 3.0+1.0 Thrice Upon a Time (Shin Evangerion Gekijoban, Hideaki Anno, Kazuya Tsurumaki, Masayuki, 2021) pudo estrenarse en cines japoneses. Alcanzando la mayor recaudación en taquilla de toda la saga, lo cual es de destacar al cuadrar el estreno con un período de duras restricciones de movilidad en todo el país y al tener que aún compartir cartelera con la imparable película de Guardianes de la noche: Tren infinito (Kimetsu No Yaiba: Mugen Ressha-hen. Haruo Sotozaki, 2020). La cual se ha convertido en la cinta más taquillera de la historia de Japón. En el desembarco internacional, nos quedamos sin poder acudir a las salas de cine. Pero la adquisición de los derechos de distribución, tanto de esta como de los demás rebuilds por parte de Amazon Prime Video para su boyante servicio de streaming, han logrado convertirla en uno de los eventos cinematográficos más inesperados del pasado 2021.



Es fácil intuir en qué partes de la película se siente una mayor implicación por parte de Hideaki para con la historia, en la que vuelve a ser autor del guion pero sigue compartiendo la dirección del proyecto. Esa primera hora en la que Anno se olvida durante un buen rato de las infladas expectativas de gran parte de la audiencia, es donde volvemos a sentirlo queriendo abordar realmente la historia y sus personajes. Con un verdadero slice of life postapocalíptico rural, donde el reparto puede volver a respirar y la película logra contar y trasmitir más y mejor que cuando nos tenemos que volver a embarcar (una vez más) en otra clara revisión de los últimos episodios de Neon Genesis Evangelion, maquillado con un nuevo despliegue audiovisual sobre el conocido evento metafísico conocido como el plan de Complementación Humana. Con una nueva ensalada de elementos para la ya tan abotargada mitología de este universo, un burdo ejercicio unificador que cumple una de las tantas teorías de los fanáticos, que al menos ofrece algo de orden ante tanto producto paralelo surgido alrededor del anime original, las películas y el manga oficial. Pero que para nada cuenta o muestra nada que no hubiese hecho hace ya más de veinte años el anime original, como muchos parecen afirmar. Sobre todo en torno a la relación entre Shinji y Gendo Ikari, el gran punto de conflicto de todo Evangelion y que demostraba que la mayor amenaza y verdadero monstruo no era precisamente ninguna de las monumentales criaturas que asediaban sistemáticamente Tokyo-3. Pero al menos espero que haya quedado claro con toda esa ridícula confrontación física a lo videojuego lucha de salón recreativo por los escenarios más representativos de Evangelion y esa alusión falocéntrica con el que quiero pensar que Hideaki se quedó a gusto mofándose públicamente de cierto sector del fandom de la obra. El cual ha provocado que este final de tetralogía y saga por parte de Anno se sienta totalmente agridulce por parte de quienes entendemos que Evangelion no trata realmente sobre sus singulares robots gigantes o su trama y elementos de sci-fi de reminiscencias bíblicas.


Aunque a pesar de volver a dar vueltas sobre lo ya visto desde el debut de la obra allá por 1995, esta entrega vuelve a funcionar como desahogo catártico para ambas partes. No deja de ser realmente relevante ver a Shinji y compañía seguir comprendiendo su lugar en un mundo totalmente cruel, vencer a sus demonios internos (o por lo menos tratar de convivir con los mismos) y aprender a establecer y estrechar lazos con aquellos que quieren compartir sus vidas, valorando su presencia. Pensamientos y lecciones vitales totalmente imprescindibles, más a día de hoy tras los eventos y consecuencias de los últimos años que aún estamos sufriendo. Por eso, como Humphrey Bogart en Casablanca (Casablanca, Michael Curtiz, 1942), pedimos que nos toquen la misma pieza una vez más, aunque ya nos la sepamos de memoria, como un agradecido y milagroso remedio para querer ver la luz que nos puede ocultar esa insidiosa nube negra que busca sumirnos en la oscuridad.

«Embracing this sky and shining
young boy, become the legend!»