• rubigiraldezgonzal

No habrá paz para los malvados


Uno de los casos más curiosos de la recién conocida como «cultura de la cancelación» fue el que hizo que Disney cortase relaciones con el cineasta James Gunn cuando estaba a punto de ponerse con el final de la trilogía de Guardianes de la galaxia. Una serie de tweets con humor políticamente incorrecto de muchos años antes de iniciar relación con la compañía del famoso ratón animado se redescubrieron, y tocaron suficiente fibras sensibles como para que la compañía decidiese apartarse de esta figura. La cual resulta ser un cineasta surgido y curtido de la última etapa de la Troma Films, la productora de películas de serie B y Z ideada por Lloyd Kaufman y abanderada siempre por hacer las películas más divertidas, extremas y perversas desde su cutrerío artístico y financiero, que nunca existirían en los circuitos comerciales ordinarios.


Seis años antes de que James Gunn convirtiese a unos personajes desconocidos hasta para los veteranos asiduos a los cómics Marvel en una franquicia a la par de los conocidos Vengadores del Universo Cinematográfico de Marvel Studios, había realizado PG Porn (2008), una webserie cuya sinopsis precisamente era «Para toda la gente que le encanta todo del porno... excepto el sexo». Es increíble que la inherente socarronería de James Gunn pasase totalmente desapercibida para Disney hasta ese momento. Pero así como fueron las cosas, lo que podría parecer que sería un sonado final a la carrera de este director, supuso un nuevo salto de gigante cuando Warner Bros le ofreció relanzar su particular supergrupo de antiheroicos marginados. The Suicide Squad (James Gunn, 2021) hacía olvidar en sus primeros diez minutos la anterior y defenestrada (en tono y planteamiento) película de la formación a cargo de David Ayer. Siendo una gloriosa super producción tromaniana en espíritu (pero también en forma y fondo), rara avis en el tan super poblado género, no solo para las producciones de DC. Llevando el gamberrismo descubierto en los dos volúmenes de Guardianes de la galaxia a la espectacular y retorcida hiperviolencia de una formación integrada por criminales y antihéroes sentenciados a muerte en misiones suicidas secretas del gobierno estadounidense. Todo ello, manteniendo el total corazón y sentimentalismo que tanto caracterizan el estilo de James Gunn, menos cafre de lo que podemos ver a simple vista.


Tanto el estreno, en un verano aún marcado por las restricciones pandémicas y la terrible decisión de estreno simultaneo en cines y la plataforma HBO Max en USA, supuso un doloroso golpe en la recaudación global de una de las películas más valientes y autorales del cine de superhéroes recientes. Aún con todo, The Suicide Squad llegaba con una serie de televisión spin off para HBO Max que se había planteado en un parón del rodaje de la película por problemáticas con el Covid. Y acabó rodándose a tiempo de que en plena promoción de la película ya se pudiera anunciar. ¿Serie de Peacemaker? Sí, sabíamos que era el personaje interpretado por John Cena y en verdad era de los que más llamaban la atención del público aún desde el desconocimiento general del villano de estrafalario y reluciente casco cromado. Pero como acabaríamos descubriendo, nada es mero capricho para James Gunn. Tanto es así, que cuando Disney reculó para que el director volviese a participar en Guardianes de la galaxia Vol. 3, este accedió a cambio de también poder realizar un episodio especial de Navidad con estos personajes que se estrenará en Disney+ este mismo año y que resulta que será un puente directo de cara al final de trilogía, formando parte del canon aunque podamos estar ante un revival del tan amado y despreciado a partes iguales El especial navideño de la Guerra de las Galaxias (The Star Wars Holiday Special, Steve Binder, David Acomba, 1978).



A pesar de promocionarlo como un idiot Captain America, el personaje que vimos en The Suicide Squad parecía ocultar algo más que un retorcido espíritu heroico y patriótico por el cual no dudaba en masacrar a cualquiera que se interpusiese en su objetivo de la paz mundial. Pero sí que en el conjunto general tuvo menos espacio que sus compañeros de reparto para indagar mucho más allá. Si bien contamos con la secuencia clave que supone el punto de partida para esta serie. Peacemaker (James Gunn, 2022) es, sí, una continuación directa de la película (el minuto uno la revienta por completo en forma de previously) que no tarda en volver a poner al personaje de Christopher Smith de nuevo en acción, pero esta vez realmente enfrentándolo a todas las consecuencias desde que adoptó el alter ego de Peacemaker e incluso su turbulento pasado familiar, que parece tener mucho que ver con su predisposición a la violencia extrema y censurable cinismo de pura masculinidad tóxica para afrontar cualquier conflicto.


Actualmente está más que aprendida la tesis particular de la figura del superhéroe de James Gunn, vista años antes de su debut en el UCM, con su fundacional Super (2010) o su guion para la desconocida The Specials (Craig Mazin, 2000). Sus héroes nunca se libran de ese aire de patetismo y personalidad disfuncional del que tanto tratan de rehuir la mayoría de historias del género. Justamente esto hace que puedas implicarte más con el personaje y que los momentos heroicos funcionen mejor que con superhéroes que parten de un modelo de perfección irreal de entrada. Esta vez. James Gunn apunta totalmente al concepto de héroe de acción ochentero (idea muy apoyada por la identidad musical hard rock que empapa la serie) para deconstruirlo por completo. Una idea brillante cuando tenemos a una ex superestrella de lucha libre como John Cena, quien en sus primeros años para labrarse carrera en el cine se estancó en papeles de producciones clónicas de acción formulaico «directo a DVD». Con no tantas oportunidades como compañeros como Dave Bautista o el solicitado Dwayne The Rock Johnson, parece que Cena se ha agarrado con fuerza al personaje de Peacemaker. A lo que James Gunn ha contribuido a la hora de darle una mayor proyección en esta serie en la que el actor disipa dudas de si solo cumple a la hora de llenar el traje y en las escenas de acción. Aun logrando lo impensable con sus películas corales (y esta serie sigue presentando la enésima panda de encantadores descerebrados lamiéndose sus heridas emocionales made in Gunn), la oportunidad de ver a Gunn centrándose mucho más en un solo personaje se agradece en demasía de cara a que el gran público concilie mejor con su particular estilo. Incluso quien comulgue con su ya consabido y retorcido derroche de humor (verde y negrísimo en su mayoría) y excesos (su inesperada intro parece ya ser historia reciente televisiva y ha convertido tomas falsas y extensiones de escenas cómicas en las delirantes post créditos de la serie), puede llegar a sentirse ciertamente saturado, sobre todo en el arranque de la temporada. Pero como ya sabemos con James Gunn, nada es gratuito. El sentido del humor y visión del evidente absurdo del género de superhéroes por parte del cineasta no invalida que se tome la propuesta más en serio y con mayor cabeza que producciones «hermanas» como Titans (Greg Berlanti, Akiva Goldsman, Geoff Johns, 2018- ) o la también afectada por el forzado tono apesadumbrado de más, Doom Patrol (Jeremy Carver, 2019- ). Llevando a sus estupendos personajes (Christopher Smith no podía estar mejor acompañado) a arcos y situaciones no tan vistos en un panorama audiovisual del género, que curiosamente está super poblado, o tratando temas de total y vital relevancia social de fondo más incómodo y peliagudo, pero que aquí encuentran una poderosa catarsis.


Para quien disfrutase con esa deliciosa vertiente de ciencia ficción terrorífica de Serie B ochentera de The Suicide Squad, Peacemaker no hace más que extender ese claro gusto cinéfilo de James Gunn en la trama de esta temporada, que se siente como una extensión natural de su Slither: La plaga (Slither, 2006). Además de conseguir con esto que Warner-DC se adelante por una vez al UCM en una de sus futuras series para Disney+ desde su propia humildad. Llevando su amenaza global de invasiones secretas a zonas recónditas y olvidadas de la geografía estadounidense, que más que decir nada sobre las limitaciones de medios o presupuestos o tempos de la fugaz producción de la serie forma parte de su gran personalidad de necesaria contracorriente de las grandilocuentes y esperables historias de superhéroes (como demuestra y remata con suma maestría el gran cameo final).


Peacemaker ha logrado mantener el contagioso macarreo sin restricciones de gran corazón de una de las voces más especiales con las que cuenta el género superheroico hoy día. Por la parte de Warner-DC, parece que James Gunn tiene total vía libre. Sumando proyectos secretos a más de la ya anunciada segunda temporada de Peacemaker para la que ha prometido poder dirigir todos los episodios (aunque esta temporada no se ha sentido nada resentida con el trabajo de los demás realizadores). La lucha por la paz empieza en el interior de cada uno, y Christopher Smith debe enfrentarse a ello sin ayuda de ningún arma letal.