• Mar Gimeno

(Re)visitando la educación sexual (Sex Education, 2019)

Actualizado: 21 de feb de 2019



Lo que parecía el drama adolescente por excelencia de este año en Netflix, resulta una visión realista y actualizada de la sexualidad durante esos años tan difíciles como son los de la llamada pubertad. Generalmente los teens son cúmulo de hormonas, llenos de dudas y en busca de respuestas que, sobre todo en generaciones más recientes, han encontrado en el porno. Y desgraciadamente una educación sexual basada en este tipo de contenido es bastante mediocre y nada adaptada a la realidad. Sex Education lo que hace es una revisión de los complejos, inseguridades, falsas creencias (estas, quizá por el porno),… que puede tener la gente joven y dar respuesta en un formato atractivo para el consumidor más joven (y no tan joven). Por eso existe un paralelismo entre el propio título de la serie y lo que realmente aporta al espectador, porque resulta una clase magistral de sexo y sexualidad en 8 episodios.


La base de la que parte la serie es de un instituto donde sus estudiantes comienzan en el mundo de las relaciones sexuales, pero, evidentemente y como he comentado arriba, tienen dudas. Un virgen es el protagonista y su clínica de consejos en esta materia el hilo conductor de la serie. ¿Paradójico, verdad? Interpretado por Assa Butterfield, Otis Milburn es el hijo de una terapeuta sexual (una sexy y espléndida Gillian Anderson) que repite y aprende de sus terapias. Entre sus amigos y compañeros surgirán problemas de amor, desamor, amistad y celos, historias que aparecen en toda serie que se precie para un público adolescente, pero viene tratado desde una perspectiva educacional.


Capítulo a capítulo nos da una lección de las relaciones intra e interpersonales sobre el consentimiento, la aceptación, la sinceridad, el auto-reconocimiento,… Se trata también temas como el bullying o el aborto; se da una visibilización a la comunidad LGTBI y al feminismo. Y todo ello sin caer en ningún tipo de estereotipos ni tópicos.


Otro aspecto que me encanta de la serie y que nada tiene que ver con la historia es la ambientación. Porque si bien estamos hablando de una historia del día de hoy, los espacios y el vestuario están ambientados en alguna década pasada (me atrevo a decir que los 80). En un principio pensé que nos trasladaría a esta década, pero al ver los smartphones y redes sociales ya entendí que era una elección del diseño de producción. Este hecho me lleva a pensar y a preguntarme si esto tendrá algún tipo de relación con la historia misma que se cuenta, en el sentido de que, en materia de educación sexual seguimos estancados en épocas pasadas.


Para acabar quiero remarcar que si hay algo me haya gustado especialmente de la serie son los mensajes que transmite. En concreto hay una escena espectacular que para mi es un paradigma de sororidad entre mujeres. Estoy hablando del momento "it's my vagina" (es mi vagina). Cuando mediante las redes sociales se le hace acoso a una alumna difundiendo una foto de su vagina, salen todas las estudiantes del instituto a defenderla afirmando que es su vagina. Es un 'no estás sola'. Y me parece un mensaje muy poderoso.


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