• rubigiraldezgonzal

En la guerra no hay caballeros


Matthew Vaughn ya había demostrado con Kick-Ass: Listo para machacar (Kick-Ass, Matthew Vaughn, 2010) ser un director eficaz a la hora de realizar adaptaciones cinematográficas sobre las particulares obras comiqueras de su compatriota Mark Millar. Pero cuatro años después superó todas las expectativas con Kingsman: Servicio secreto (Kingsman: The Secret Service, Matthew Vaughn, 2014), una película que superaba, y por mucho, a su referente en viñetas en su revisión socarrona (la misma película es autoconsciente de su concepto base a partir de My Fair Lady) e hiperviolenta del cine de superespías. Compartiendo año con el arranque de la saga John Wick y a uno del estreno de la monumental Mad Max: Furia en la Carretera (Mad Max: Fury Road, George Miller, 2015), Kingsman: Servicio secreto se posicionó como una de las mejores películas de acción de la pasada década, con su impensable set piece de la masacre en la iglesia como momento clave y coreado. Sin embargo, la continuación directa de los espías más brutales y caballerosos al servicio a las espaldas de Su Majestad, estrenada en 2017, cumplió de la peor de las maneras el dicho de las secuelas de “más, pero no mejor”. Una verdadera lástima teniendo en cuenta que el director Matthew Vaughn buscaba convertir Kingsman en toda una lucrativa franquicia, hablando de tres secuelas más de la saga central protagonizada por Taron Egerton, el spin off precuela que nos ocupa y hasta una serie de televisión.


The King´s Man: La Primera Misión (The King´s Man, Matthew Vaughn, 2021), no solo ha sido uno de los grandes estrenos más maltratados por una de las concatenaciones de retrasos más sonado desde la que sufrió Los nuevos mutantes (The New Mutants, Josh Boone, 2020). Cuando la pandemia lo ha permitido, ha acabado teniendo que rendir batalla contra Spiderman: No Way Home (Jon Watts, 2021) apenas estrenada y llevándose la atención y las salas de cine. Siendo una verdadera lástima haberse perdido una agradable despedida de año cinematográfica como esta inesperada precuela de Kingsman con un agradable y arrollador sabor de auténtico cine clásico de grandes presupuestos que debería pervivir en vez de seguir queriendo ampararse en propuestas formulaicas ya caducas.


El arranque de The King´s Man: La Primera Misión ya es toda una declaración de intenciones. Replica y resuena con la pérdida familiar de la película original como desencadenante del destino de los personajes, pero la forma de abordar toda esta secuencia ya trasmite un tono de solemnidad que se extiende por la mayor parte del conjunto. Este cambio tonal respecto a las dos anteriores entregas se ha antojado para muchos espectadores brusco de más, aunque Matthew Vaughn ha sabido escudarse bastante bien escogiendo la Primera Guerra Mundial como período histórico para ambientar esta precuela. El director no ignora que está abordando un conflicto y tragedia universal real. De hecho, sorprende que su revisión de la Gran Guerra no se desligue tanto de lo esperado con la realidad. Apenas ni un ejercicio ucrónico como el que ni pudo evitar plantear Quentin Tarantino en el último compás de su Malditos bastardos (Inglourious Basterds, Quentin Tarantino, 2009). Claro que no podemos tomar esta película como una muestra audiovisual histórica verídica, ya sea por la inevitable muestra de cinismo de este universo o algún vergonzoso patinazo como el del trasfondo del villano en la sombra. Pero sí que ofrece un buen vistazo general por el conflicto que sirve hasta de potencial fuente de interés de cara a jóvenes audiencias. Y lo más importante es que aborda la tragedia y gravedad de la guerra y sus pérdidas y consecuencias con una madurez que se siente refrescante y un interesante reflejo para este particular universo cinematográfico.



Justamente, el juego de contrastes se realiza a un nivel interno desde ese ansiado y prometido Rasputín, encarnado por Rhys Ifans, que se antojaba por el material promocional como el antagonista principal. Y la acción en la Rusia zarista que controla mediante pérfidas y lascivas artes, la mayor parte del conjunto. Desde luego, todos estos minutos y la danzante refriega física seguramente se cuente como lo mejor que sacará del visionado el espectador que venga a tiro fijo a encontrarse con la nueva extensión formulaica tras El Círculo Dorado (2017). The King´s Man: La Primera Misión resulta querer descubrirse como la Cara B más folletinesca de 1917 (Sam Mendes, 2019). Las mejores escenas están en este frente, destacando el ejercicio de cruel y seca acción y suspense en el set piece de esa nocturna Tierra de Nadie, donde Matthew Vaughn descubre el despliegue y maestría más rico y profesional de su carrera fílmica. Su gusto por el género de espionaje pulp aquí también se ve pasado por un fino filtro vintage no tan fantasioso, siendo fácil pensar que habría podido tirar por juegos más steampunk o dieselpunk, como lo visto en la adaptación de La liga de los hombres extraordinarios (The League of Extraordinary Gentlemen, Stephen Norrington, 2003) o Sky Captain y el mundo del mañana (Sky Captain and the World of Tomorrow, Kerry Conran, 2004). Siendo lo más extraordinario una particular red de información que podría haber hecho que Downton Abbey (Julian Fellowes, 2010-2015) pudiese convertirse en un spin off del “Kingsmanverse” si se lo propusiesen. Pero nada que diluya ni un ápice el claro y logrado tono de aventureo clasicón como tanto echamos en falta en la gran pantalla actual a pesar de claros intentos como Jungle Cruise (Jaume Collet-Serra, 2021) o la tan perseguida adaptación cinematográfica de Uncharted (Ruben Fleischer, 2022), los cuales a pesar de partir de ese claro beneplácito y seguridad iniciales por parte del espectador, terminan por descubrirse como estilísticas carcasas vacías sin ese prometido fondo y espíritu de los grandes artesanos del cine.


En la saga troncal, el total lamento por la decisión argumental de la primera entrega con el personaje de Colin Firth hizo que para la secuela lo recuperasen de una forma que fue una piedra más en el saco de malas decisiones de El Círculo Dorado. La presencia de estos impecables caballeros ingleses que pueden dejarte K.O. sin perder los modales y la compostura son el gran atractivo de esta franquicia. Y desde luego que contar con Ralph Fiennes era una apuesta segura de entrada. Pero más que replicar por completo al personaje de Firth, The King´s Man: La Primera Misión realiza un juego más interesante con su personaje. El cual pasa por un arco dramático que por supuesto que el actor defiende tan bien que en verdad si no fuese en una película de esta temática y finalidad comercial, podría haber funcionado a un nivel totalmente academicista para disputarse cualquier estatuilla.


Sin entrar del todo en esa mala práctica de películas de origen de formaciones y super grupos que parecen no tener claro ni esa finalidad, The King´s Man: La Primera Misión aún tiene a bien a dejar claro desde sus primeros minutos que acabará por convertirse en esa increíble organización de super espías más allá del servicio de Su Majestad mediante reiterativos detalles en torno al personaje del joven Harris Dickinson. No cae en indignaciones de ultimísima hora como Cuatro Fantásticos (FANT4STIC, Josh Trank, 2015), pero sí que a poco podría parecer que se olvidan de su sentido como precuela del film de 2014.


El desembarco en la plataforma de Disney+, con su mayor facilidad para que los espectadores le den una oportunidad a tan solo un click de distancia desde su sofá, no sé si paliará el pobre resultado en su estreno en cines como para dar luz verde a la secuela que propone su escena post créditos. Y sería una lástima, porque me parece más atractivo seguir vislumbrado el pasado bélico de este universo que parece que entraría más en sintonía con lo visto en su presente, que finiquitar la trilogía del personaje de Eggsy.