• Mar Gimeno

El rechazo a la tipicidad (The Marvelous Mrs. Maisel, 2017)

Actualizado: 5 de dic de 2019



La encantadora comedia desenfadada de Amazon Prime Video lanzada el año pasado desde luego no ha dejado indiferente a nadie que la haya visto. Si ya la acertada unión de la plataforma con Amy Sherman-Palladino (creadora también de Gilmore Girls o Roseanne) era signo de éxito asegurado, la ambientación en la década de los 50, ahora que se lleva tanto lo ‘vintage’, añadía el plus a la serie.


En The Marvelous Mrs. Maisel se recrea una Nueva York de finales de los años 50 llena de glamour. Las vidas de las familias Maisel y Weissman parecen perfectas, sacadas precisamente de los anuncios publicitarios norteamericanos de esta misma época. Pero… ¡pum! un no-tan-error hace que todo este universo idílico se tuerza de la noche a la mañana.

El típico cliché que el marido se acueste con su secretaria en el trabajo, es el detonante para que Midge Maisel (encarnada por una, permítanme, Maravillosa Rachel Brosnahan), una ama de casa, cambie el rumbo de su vida. A priori esto puede parecer que vaya a ser la típica serie de autodescubrimiento, que lo es, pero con una perspectiva totalmente diferente a la que podríamos esperar.


Pues bien, inesperadamente, esta serie da un giro hacia la comedia más realista, grotesca y divertida. Abandona todo tipo de romance, cualquier indicio de tipicidad. Y se encamina todo a la comedia, no solo el tono de la serie sino el propio personaje principal, que a través de su decisión de hacer comedia stand-up llevará el hilo conductor de toda la serie.


Es bastante extraño elegir que el camino que tome la protagonista sea comedia (teniendo en cuenta los roles tradicionales de la mujer), pero es cierto que sí existieron valientes ya que la propia autora ha confesado que Midge está inspirada en algunas comediantas que empezaron en esta época, como Joan Rivers. Y muestra a través de Midge cómo les supone una dificultad adicional por su condición de mujer.


Naturalmente nuestra protagonista hablará de temas que conoce, lo que le lleva a cierto rechazo y censura, le hacen bajar de un escenario por obscena al hablar de la maternidad y hasta pasa una noche en el calabozo por enseñar las tetas. Pero ella en ningún momento se rinde, decide que ese va a ser el rumbo de su vida. Su fortaleza reside en su personalidad extrovertida y poco conformista.

Midge no encajaba en ese mundo en el que vivía, no era la típica chica. Sherman-Palladino ya se encarga de enseñárnoslo en los muchos flashback que ilustran los inicios de la relación con Joel (recordemos el maravilloso discurso de su boda y el gag de las gambas). Así pues, el intento de ama de casa perfecta abandona esta vida. Todo lo que se espera de una mujer de edad adulta y de clase alta en esta época, ser la esposa y madre, pasa de ser su prioridad y estilo de vida a algo complementario a su carrera profesional, que es lo que la va a hacer sentirse realizada. Llega hasta tal punto este rechazo a su vida anterior, que sus hijos apenas se muestran en pantalla, y cuando lo hacen es para mostrar que Mrs. Maisel ‘pasa’ de ellos. Con esto no quiero decir que no los quiera, porque evidentemente es madre y se preocupa por ellos, pero que no son su prioridad en la vida. O esto es el efecto que me ha causado a mi.


Además, si ya la historia engancha, un elemento esencial que deja a todos cautivos son los escenarios y el vestuario. Colores y más colores en los espacios y vestidos que usan los personajes, que evocan a la perfección la extravagancia de los años 50. Esta ambiciosa ambientación y diseño de vestuario tan cuidados se agradece de verdad, sobre todo para amantes de la moda (como yo), que hemos encontrado inspiración y un sueño en el armario de las protagonistas. Un diseño de vestuario estudiado al mínimo detalle, impecable, combinando sombrero con zapatos y bolso. La verdad es que el trabajo de la diseñadora Donna Zakowska es una obra de arte.


También la recreación de todos estos ambientes es clave para entender en parte por qué la protagonista es tan transgresora. Nos enseñan cual es el ‘lugar’ de la mujer, la peluquería en los Catskills o como en los bares solamente son hombres los comediantes. Y cómo aparece o desaparece Midge de ellos; abandona la peluquería de mujeres de clase alta para ir al trabajo, o pasa esa barrera de los pubs y sube a los escenarios (sin el antes ‘tits up’) para hablar de por qué sí son graciosas las mujeres.


Con todos estos elementos conjugados: comedia, feminismo, moda,… no es de extrañar que haya calado en el público. Y no solo ha triunfado en los hogares, sino que también lo ha hecho en las galas de premios. Lleva dos años arrasando en los Golden Globes. Y este año lo ha hecho en los Emmy, sin más ni menos que 5 estatuillas.


En definitiva, serie más que recomendada para toda aquella gente que tenga ganas de pasar un buen rato, reír a carcajadas y disfrutar de la gran escenografía y vestuario que se muestra en ambas temporadas. Pero un aviso importante, una vez se empieza, no se puede parar y vas a querer más monólogos de la maravillosa Mrs. Maisel. La buena noticia es que hay una tercera temporada ya confirmada, la mala es que aún no se sabe cuándo la van a sacar y la espera se hará muy muy larga…

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