• Julian Gondra

Mejor irse de turismo local


Con esta nueva película, que difícilmente podría clasificarse en un sólo género que no fuera el sello Álex De la Iglesia, el director bilbaíno nos cuenta la historia de un grupo de «amigos» (y abro comillas porque yo jamás me juntaría con ellos) que deciden irse de viaje a Venecia para disfrutar de unos días de sol, fiesta y carnaval. Obviamente, totalmente ajenos al plan que la ciudad y sus habitantes tienen para ellos. Pobres españoles ilusos.


Veneciafrenia (Álex de la Iglesia, 2021) es la primera de la saga The Fear Collection, el sello de cine de terror español creado en 2020 en el que se unen Pokeepsie Films, Sony Pictures International Productions y Amazon Prime Video. Puesto que trabajé en el departamento de producción de la película Venus (Jaume Balagueró, 2022), que será la segunda entrega de la saga que se estrenará próximamente, tenía ganas de ver por dónde iban a ir los tiros y cómo iba a ser la película inaugural de esta antología.


La sensación que tuve al salir del cine fue la misma que he tenido los últimos años con las películas de De la Iglesia desde Balada triste de trompeta (2010): parte de una muy interesante premisa que se va desinflando a medida que el horror, la sangre y la locura se apoderan de la historia y de los personajes. Y eso es algo que no me molestaría necesariamente (de hecho, es algo que suelo disfrutar bastante) si sintiera que los personajes están mejor construidos y que no son un simple vehículo o excusa para mostrar una Venecia sangrienta y vengativa.


Me falta empatizar con ellos, ponerme en su lugar, porque a veces hasta llego a desear todo lo malo que les pasa de lo mal que me caen. Aunque quizá también sea lo que pretenden, no lo sé. Lo que está claro es que De la Iglesia hace uso de este género (terror, slasher) habitual en su filmografía para criticar el turismo de masas y denunciar la suciedad (literal y metafóricamente) que los turistas desprenden en cada sitio al que van. Como he dicho antes, me parece un punto de partida atractivo al que se le podría haber sacado mucho más jugo. Ahora sí, la fotografía de Pablo Rosso y la dirección de arte de José Luis Arrizabalaga son dos aspectos muy destacables de la película.


Yo, por si acaso, voy a seguir visitando rincones de nuestro país que aún me quedan por descubrir y me voy a dejar de historias de momento. Aunque también os digo, que con esa pandilla no me iba yo ni a Leganés.